Las Batallas
En la última semana cobró fuerza mediática una reciente investigación realizada por la cadena televisiva CNN, la cual ha expuesto redes globales en línea cuyo propósito es distribuir contenido de agresiones sexuales, pero, además, enseñar a otros hombres a violar. Al tratarse de espacios pedagógicos (enseñanza-aprendizaje), se les denominó como “academias de violación” [1] y es que, algo de lo mucho que destaca entre todos los contenidos compartidos en estas redes, son conocimientos sobre cómo sedar a otra persona (mujeres, fundamentalmente) para que pierda el conocimiento y abusar sexualmente de ella.
El tema expone, por un lado, que si bien “no todos los hombres (#NotAllMen)”, sí alrededor de 62 millones de usuarios (básicamente, hombres todos ellos) accedieron a estos sitios mensualmente [2]. Se trata de millones de hombres que han mostrado interés por cómo colocar en estado de completa vulnerabilidad a las mujeres para los fines que ellos quieran (la violación, principalmente).
Nos recuerda también que la vulnerabilidad de la otra (una mujer dormida, sedada) forma parte, en la cultura misógina, del sistema de activación del deseo sexual masculino. El abuso sexual de las infancias, de personas con alguna discapacidad o el consumo del cuerpo de mujeres precarizadas vía el trabajo sexual, son ejemplos de cómo la vulnerabilidad del otro(a) –edad, discapacidad, urgencia económica– detona el deseo sexual, aunque, para ser más clara, detona la posibilidad del ejercicio de poder. Subordinación, humillación y poder guardan una estrecha relación con la sexualidad masculina dentro de nuestra cultura machista.
Por desgracia y por más que “no todos los hombres”, sabemos que estamos hablando de realidades muy cotidianas. De esos 62 millones mensuales no todos van a sedar y violar, pero no por ello podemos obviar el interés y las fantasías que se desencadenan a partir de ese conocimiento. La cultura de la violación –ese conjunto de prácticas y creencias que permiten que la violación ocurra–, no solo descansa en violadores, también se sostiene en consumidores de pornografía, de trabajo sexual precarizado, en la hipersexualización de la infancia, de acosadores, de “humoristas” misóginos…
También, hay que reiterarlo, no hay que reducirlo a patología o mounstrosidad. Se trata de una lógica donde el deseo y el placer se construyen a partir de la subordinación y degradación del otro(a). Como señalan numerosos estudios de género, los hombres son socializados en ideales que privilegian el dominio, el control y la negación de lo “femenino”. En ese proceso, la identidad masculina se edifica en oposición: ser hombre implica no ser vulnerable, no ser dominado, no parecer “débil”. La humillación del otro —especialmente de las mujeres, infancias, hombres feminizados— aparece entonces como una forma de afirmación, como una forma de ser y llegar a ser. Y sí, no todos son así, pero sí millones y millones.
Otro elemento importante de estas comunidades globales es eso, su carácter de “comunidad”. Están “los unos” enseñando “a los otros”, resolviendo dudas, verificando, aportando evidencias y experiencias “de éxito” para corrobar que el contenido funcionó o no. Heredando y afinando conocimiento sobre el lugar que hombres y mujeres, se supone, ocupan en el mundo.
Para quienes estudiamos estos fenómenos es sumamente doloroso y, muchas veces, desesperanzador. Y por supuesto, no nos distanciamos del tema, no solo solo porque ética y metodológicamente no se recomienda, sino porque simplemente no se puede. Imposible que no me interpele saber que los casos particulares que retratan las series de televisión, más bien describen un escenario amplio en términos culturales de producción de la masculinidad, donde pareciera que hay que hacer un trabajo diario y concienzudo para marcar distancia y no formar parte de los 62 millones al mes.
Fuentes:
[1] Vandoorne, S. (18 de abril de 2026). Petición para retirar el soporte a un sitio web porno tras investigación de CNN sobre redes globales de violación. Recuperado el 19 de abril de 2026. Disponible en: https://cnnespanol.cnn.com/2026/04/18/mundo/video/sitio-porno-violacion-investigacion-trax#:~:text=*%20Estados%20Unidos.%20*%20Internacional.%20*%20Español
[2] López, T. (19 de abril de 2026). Investigación expone red global con 62 millones de usuarios vinculados a contenido de abuso. Recuperado el 19 de abril de 2026. Disponible en: https://www.teleamazonas.com/actualidad/noticias/internacional/investigacion-cnn-red-abuso-62-millones-hombres-115013/