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Foto: Archivo

En la línea/Félix Fuentes

 
| 18 de Abril de 2017 | 10:33
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PROFUGO CON LA FAMILIA AL LADO

Ningún prófugo, acusado de múltiples delitos, desaparece durante más de 150 días, se hace acompañar de su esposa y planea  festejos en otro país con sus tres hijos, una cuñada, el esposo de la cuñada y tres amigos.

Eso hizo Javier Duarte,  gobernador de los más corruptos del sexenio y en cuyo estado han sido descubiertos más de 300 cadáveres,  en fosas clandestinas.

Duarte es un desquiciado. De otra manera no se explica, según  la montaña de ilícitos de que se le acusa, el haber  ocasionado un daño patrimonial a Veracruz por 35 mil millones de pesos.

A Duarte no  han imputado  la autoría de tantas ejecuciones, cometidas durante su gobierno, pero la población jarocha  sospecha que su  ex gobernador supo de esa brutal cadena de homicidios.

Cuando Duarte pidió licencia para dejar el gobierno estatal y darse a la fuga, sabía que en adelante se ocultaría de los policías del mundo.

¿O  alguien le dio seguridades de no ser detenido mientras viva, y por ello se llevó a su esposa a Guatemala y fletó un avión para que sus hijos y otros parientes viajaran a ese país a disfrutar las pascuas?

Ningún prófugo  expone a su esposa e hijos, sin la seguridad de que se le respetará su libertad, donde sea.

Si a Duarte se le hubiese querido detener de inmediato, visto el cúmulo de delitos,  acumulados durante años,  cuando solicitó licencia se le hubiese puesto una campana, como se dice en el argot policíaco, es decir, una vigilancia permanente.

De  esa manera se le habría capturado en cualquier momento. En vez de eso se le permitió que huyera y tuvo tiempo para conseguir un helicóptero y salir de Veracruz.

Luego vino el alud de versiones: Que si se fue a Chiapas, que si estaba en Cetroamérica, que ya había huido a Italia, etcétera. Puros cuentos.

Y en los más de 150 días se inculpó  de  todo al personal que se desempeñó con Duarte. Ni los suegros del prófugo escaparon de los distractores mediáticos.

En esa alharaca recordó alguien que el ex gobernador de Tamaulipas, Tomás Yarrington era otro prófugo, desde hace cinco años.

Pues sobre Yarrington, quien fue localizado en Florencia, Italia y durante tres días nos lo metieron hasta en la sopa. La táctica se revirtió y creció la exigencia para capturar a Duarte, quien gozaba de la vida con su esposa en un lugar turístico, espléndido, de Guatemala.

Ambas capturas, dijo el Presidente Peña  Nieto, son un mensaje firme y contundente contra la impunidad.