Las Batallas
Por fin, después de semanas de tensión, desgaste y desconfianza acumulada, la Resistencia Estudiantil UAEM y la Rectoría han logrado un acuerdo mínimo para abrir un espacio de diálogo. No es el final del conflicto, ni mucho menos, pero sí un punto de inflexión: el primer paso para que la universidad vuelva a hablar consigo misma sin gritos, sin portazos y sin amenazas veladas.
El encuentro será hoy viernes 27 de marzo de 2026, a las 11 de la mañana, en un recinto neutral: el Seminario Conciliar de San José, en Ocotepec. Un espacio que, por su carácter religioso y comunitario, ofrece algo que la UAEM no ha podido garantizar en semanas: un territorio donde ninguna de las partes se sienta invadida o vigilada.
Los temas a discutir son claros, concretos y, sobre todo, urgentes:
La representación también está definida. Por la Resistencia acudirá un vocero por cada facultad, acompañado por tres asesores. Del lado de la Rectoría, la presencia de la rectora es indelegable: si no asiste, el diálogo simplemente no ocurrirá. Así de frágil y así de serio es el momento.
Hay un detalle que no debe pasar desapercibido: los jóvenes asistirán esbozados, cubiertos, porque temen por su seguridad. No es un gesto de confrontación, sino una medida de autoprotección. En un conflicto universitario, que los estudiantes sientan miedo de mostrar el rostro debería ser motivo suficiente para que toda la institución se mire al espejo.
Aun así, hay una luz al final del túnel. No una solución inmediata, no un acuerdo total, pero sí un proceso que —si se cuida, si se respeta, si se escucha— puede conducir a una mejor universidad. Una UAEM más democrática, más transparente, más capaz de resolver sus tensiones sin caer en la lógica del desgaste permanente.
El diálogo no garantiza nada por sí mismo. Pero sin diálogo no hay nada que garantizar. Por eso, hoy más que nunca, vale la pena hacer votos para que las cosas salgan lo mejor posible. Porque lo que está en juego no es solo un semestre: es la posibilidad de reconstruir la confianza en una institución que pertenece a todos.