Las Batallas
La detención de La China en Temoac no es un hecho aislado. Es el capítulo más reciente de un proceso que lleva más de una década: la captura de los municipios de Morelos por parte de estructuras criminales que se incrustan en gobiernos locales, disputan territorio y moldean la vida política. Los asesinatos, las detenciones y los ataques armados no son eventos desconectados; son síntomas de un fenómeno estructural que hoy vuelve a mostrar su rostro.
La captura de Roselia “N”, alias La China, durante un cateo en Temoac, confirma que el municipio vive una disputa abierta entre células criminales. La Fiscalía la identifica como lideresa vinculada al CJNG y al grupo Tlahuica, antagonista de Los Aparicio y Los Huazulcos, organizaciones históricas de la región.
La detención ocurre apenas un mes después del asesinato del alcalde Valentín Lavín Romero, ejecutado dentro de su oficina. Tras el homicidio, fue detenida su esposa, Marisol Romero Zamora, señalada como parte de las estructuras criminales locales. El secretario de Seguridad Pública federal, Omar García Harfuch, confirmó que Lavín era investigado por posibles nexos con estas organizaciones.
Temoac exhibe el patrón completo:
El ataque armado contra la aspirante a alcaldesa de Yautepec, con tres personas asesinadas y nueve heridas, mostró que la violencia política no solo proviene de grupos externos: la síndica municipal fue detenida como presunta autora intelectual.
El caso revela que la captura criminal también opera desde dentro de las estructuras municipales, donde actores con poder formal participan en redes delictivas, disputan candidaturas y utilizan la violencia como herramienta de control político.
Yautepec confirma que la frontera entre política y crimen se ha erosionado.
El asesinato del excandidato de Coatlán del Río en Mazatepec ocurrió sin detenidos y sin claridad sobre el móvil. Pero la región poniente tiene una historia conocida: grupos criminales disputan rutas, obra pública, cobro de piso y estructuras municipales.
Mazatepec ya había sido escenario de violencia política. Coatlán del Río también. La falta de detenciones no es casualidad: el crimen opera donde las instituciones son débiles y el vacío de autoridad permite la expansión de redes delictivas.
Los tres hechos recientes se explican mejor cuando se observan dentro del proceso de captura municipal que Morelos vive desde hace más de una década. Los casos emblemáticos lo muestran:
La lógica es consistente: el crimen organizado no solo busca territorio; busca gobiernos municipales.
Controlar un municipio significa controlar:
Morelos es hoy un mapa donde la disputa criminal se libra en las urnas, en las oficinas municipales y en las calles.
Los hechos recientes muestran que Morelos se ha convertido en un laboratorio donde se observa cómo los grupos criminales:
La captura municipal no es un fenómeno aislado ni coyuntural: es estructural. Y los tres casos —Temoac, Yautepec, Mazatepec— son expresiones distintas de la misma ecuación.
La violencia política en Morelos no es solo electoral: es territorial. Los grupos criminales buscan capturar municipios. Y lo están logrando.
La detención de La China, el ataque en Yautepec y el asesinato en Mazatepec son señales de un proceso que avanza y que exige una respuesta institucional sostenida, coordinada y profunda.
La pregunta no es si estos hechos están conectados. La pregunta es cuántos municipios más están ya bajo disputa.




