Las Batallas
La defensa de los derechos humanos en el siglo XXI no puede limitarse a la tutela reactiva ni a la sola tramitación de expedientes administrativos. Aunque la emisión de recomendaciones es un pilar irrenunciable, la verdadera transformación exige un compromiso superior: la generación de conocimiento crítico y la construcción de doctrina que cuestionen y superen las asimetrías históricas.
Bajo esta lógica de evolución institucional, la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Morelos (CDHM) da un paso significativo en su trayectoria con la presentación de su primera obra colectiva, co editada con la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos y MAABHE A.C., la cual se realizará formalmente este miércoles 5 de agosto en la Casa de los Saberes Jurídicos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Esta alianza estratégica refrenda que el estudio de los derechos indígenas debe abordarse con la mayor jerarquía institucional.
Esta publicación no sólo representa un esfuerzo editorial, sino que refleja la consolidación de la CDHM como un espacio de generación de conocimiento y reflexión especializada en materia de derechos humanos, fortaleciendo su papel como actor proactivo en la investigación, el análisis y el debate jurídico de alto nivel.
El núcleo conceptual de esta obra aborda el pluralismo jurídico desde una óptica descolonizadora. Durante siglos, la doctrina occidental pretendió subordinar los sistemas normativos de los pueblos originarios, relegándolos al rango de "usos y costumbres" secundarios. Sin embargo, el derecho indígena posee una racionalidad, eficacia y legitimidad sustantivas que fortalecen el Estado de derecho al situar la autodeterminación y la dignidad colectiva en el centro de la convivencia.
Reconocer estos sistemas no representa una concesión del poder público, sino el acto indispensable para saldar una deuda histórica de asimilación forzada.
Una conversación que México y América Latina han sostenido durante siglos es la manera en que entendemos la justicia, el poder, la diversidad y el reconocimiento de los pueblos indígenas.
Porque hablar de derecho indígena no significa estudiar una rama especializada del derecho. Significa preguntarnos, como sociedad, si realmente hemos aprendido a convivir con nuestra diversidad.
Reconocer que durante demasiado tiempo la historia jurídica de nuestros países se escribió desde una sola voz, dejando fuera muchas otras que también construyen derecho, que también resuelven conflictos, que también generan normas y que también preservan la paz comunitaria.
Hoy sabemos que esa visión era insuficiente.
La riqueza jurídica de nuestros países no puede entenderse sin los pueblos indígenas. No solamente porque forman parte de nuestra historia, siguen siendo protagonistas de nuestro presente y porque serán indispensables para construir el futuro democrático que aspiramos a dejar a las siguientes generaciones.
Durante décadas, los pueblos indígenas fueron vistos desde una lógica asistencialista.
Más tarde fueron reconocidos como grupos en situación de vulnerabilidad.
Hoy comprendemos que esa visión también resulta limitada.
Los pueblos indígenas son sujetos colectivos de derechos.
1. Son titulares del derecho a la libre determinación.
2. A preservar sus instituciones.
3. A conservar sus lenguas.
4. Decidir sobre sus territorios.
5. Participar en las decisiones que les afectan.
6. Acceder a la justicia desde una perspectiva intercultural.
7. Y, sobre todo, del derecho a existir conforme a su propia identidad.
Ese tránsito no ocurrió por casualidad.
Ha sido resultado de décadas de lucha de los propios pueblos indígenas, del trabajo de organizaciones sociales, de la academia, de organismos internacionales y también de instituciones públicas que han comprendido que la igualdad solamente puede construirse cuando somos capaces de reconocer las diferencias.
Hoy contamos con un marco jurídico mucho más robusto que hace apenas unas décadas.
El Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo marcó un antes y un después al reconocer derechos colectivos y establecer obligaciones claras para los Estados.
La Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas consolidó una visión basada en la libre determinación, la participación y el respeto a la identidad cultural.
La Corte Interamericana de Derechos Humanos ha desarrollado una sólida jurisprudencia sobre territorio, consulta previa, propiedad comunal y acceso a la justicia.
Y en nuestro país, la reforma constitucional de 2011 en materia de derechos humanos transformó la manera en que deben interpretarse y aplicarse las normas, colocando a la persona y al principio pro persona en el centro de toda actuación pública.
Más recientemente, la reforma constitucional en materia de pueblos y comunidades indígenas representa un paso trascendental para fortalecer el reconocimiento de sus derechos colectivos y avanzar hacia un Estado verdaderamente intercultural.
En el contexto de Morelos, la garantía plena de acceso a la justicia para las comunidades originarias exige abandonar viejas visiones paternalistas. La interculturalidad no se agota en la presencia formal de traductores en los estrados judiciales; requiere la apertura hacia un genuino diálogo de saberes donde las autoridades comprendan la cosmovisión y los mecanismos comunitarios de resolución de conflictos.
Este libro llega en un momento particularmente relevante.
Perspectivas sobre Derecho Indígena en Latinoamérica reúne nueve capítulos que dialogan entre sí desde distintas disciplinas, experiencias y contextos nacionales.
No pretende ofrecer una única respuesta, su propuesta es mayor fortalecer al hablar desde una mirada plural.
Exige reconocer que la diversidad no constituye un problema que deba resolverse.
La diversidad es precisamente el punto de partida desde el cual debemos construir instituciones más democráticas y más justas.
Para la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Morelos, esta publicación tiene un significado profundamente especial.
Al ser el primer libro que edita nuestra institución, representa una Comisión que entiende que la defensa de los derechos humanos también comienza en las aulas, en las bibliotecas, en los espacios de investigación y en el intercambio de conocimientos.
En congruencia con su compromiso de garantizar el acceso abierto al conocimiento, la obra se encuentra disponible de manera gratuita en formato digital a través del portal institucional de la Comisión.
Con ello, la CDHM reafirma su convicción de que la difusión del pensamiento jurídico y de los derechos humanos constituye una herramienta indispensable para fortalecer la cultura democrática. Invitamos a la comunidad académica, a las personas investigadoras, a las y los operadores jurídicos, así como a la población en general, a consultar esta publicación y convertir su lectura en un insumo para el análisis, el diálogo y la construcción de una sociedad más justa, plural, incluyente y respetuosa de la dignidad humana.
“En Morelos, todos los derechos para todas las personas”. Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Morelos