Las Batallas
El Día de las Madres convoca a celebrar el vínculo afectivo más fundamental. Para la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Morelos (CDHM) no solo es un momento de encuentro y reconocimiento: es también una oportunidad para poner en evidencia una realidad poco visible en la agenda pública: la maternidad bajo privación de la libertad.
Una brecha estructural con rostro de infancia
El Informe de Diagnóstico sobre la Maternidad de Mujeres Privadas de la Libertad de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) documenta disparidades que vulneran simultáneamente a madres e infancias en todo el país. Las asimetrías son profundas: mientras la Ciudad de México permite que niñas y niños permanezcan con sus madres hasta los seis años, otras entidades carecen de infraestructura y aplican separaciones tempranas. A nivel nacional, solo el 32% de las mujeres que dieron a luz en el sistema penitenciario mantiene a su hijo consigo; el 64.6% los entrega al alcanzar la edad máxima permitida y el 19.8% los separa cuando el menor tiene apenas un año.
En numerosos centros el llamado “área maternal” es improvisación: camas añadidas en planchas de concreto o espacios minúsculos compartidos. La separación no es una elección de las madres, sino una consecuencia de la precariedad institucional.
Estas condiciones se agravan en un país donde más del 60% de los hogares son encabezados por mujeres (INEGI). El encarcelamiento de una madre fragmenta redes familiares y económicas, y las infancias afectadas quedan con escasa —o nula— atención institucional de seguimiento.
La privación de libertad afecta de modo diferenciado a las mujeres con hijos por tres vías interrelacionadas: (1) la ruptura de redes de cuidado y economía doméstica en un contexto donde más del 60% de los hogares son encabezados por mujeres (INEGI); (2) la exposición de lactantes y niñez temprana a entornos materialmente inadecuados para su desarrollo integral; y (3) la ausencia de mecanismos sistemáticos de registro, protección y seguimiento de las infancias separadas. La respuesta institucional debe articular estándares de derechos humanos, criterios de infancia y perspectiva de género para revertir la invisibilidad actual.
Morelos: un avance que debe consolidarse.
En este contexto nacional, Morelos presenta logros que deben reconocerse y fortalecerse. El diagnóstico de la CNDH señala que solo nueve entidades cuentan con un Centro de Desarrollo Infantil (CENDI) dentro de sus centros penitenciarios; Morelos es una de ellas. Esta infraestructura —guardería, cunero y espacios de juego— marca la diferencia entre una maternidad que preserva la dignidad y otra que la erosiona.
Conforme al Diagnóstico Estatal 2025, en el Centro Morelos (Atlacholoaya) conviven 277 mujeres y 05 niñas y niños bajo vigilancia técnica. Desde 2019, la CDHM supervisa el cumplimiento del artículo 8, fracción X de su Ley y vela porque las Reglas de Bangkok se traduzcan en acciones operativas —especialmente en salud y gestión menstrual— dentro del centro.
Actualmente la CDHM acompaña el proceso de traslado a un nuevo centro penitenciario, supervisando que la transición respete un enfoque de infancia y perspectiva de género y que no se vulneren los vínculos familiares por motivos administrativos.
La justicia no se suspende con la libertad.
La maternidad es un derecho inalienable y en contextos de reclusión exige respuestas que vayan más allá de la mera infraestructura: requieren protocolos, personal capacitado, financiamiento y una política pública intersectorial que ponga en el centro los derechos de la niñez y la dignidad de las mujeres. Garantizar su ejercicio efectivo en esos contextos implica también establecer mecanismos de protección y seguimiento para las infancias separadas y erradicar el estigma institucional y social que enfrentan las mujeres privadas de libertad.
Los avances en Morelos —como la presencia del CENDI y la supervisión continua de la CDHM— son un punto de partida; su consolidación depende ahora de transformar estas buenas prácticas en estándares obligatorios, monitoreables y sostenibles en el tiempo. La justicia, en materia de maternidad, no puede reducirse a la libertad formal: debe materializarse en condiciones concretas que permitan a madres e hijos ejercer plenamente sus derechos.
En este Día de las Madres, la CDHM reitera su compromiso con todas las mujeres de Morelos y del país, sin distinción de situación jurídica. Nuestra tarea es clara: que la justicia sea un estándar universal, no un privilegio condicionado por la libertad.
En Morelos, todos los derechos para todas las personas.




