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Foto: Especial

Guadalupe Rodríguez/Los migrantes

 
| 13 de Febrero de 2017 | 12:55
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En este momento todos los ojos políticos ven hacia el norte, preocupados como dicen ellos por los migrantes mexicanos, incluso hacen maletas para ir a darles “su apoyo”, ése que no les dieron cuando vivían acá. Ningún partido político se salva de esta alusión.

 

Los líderes partidistas Ochoa, Anaya, Aureoles y López están puestos ya con visas y pasaportes listos para ir a captar votos de aquellos que pueden ser expulsados por Trump: “quizás estarán aquí en el 18 y van a votar..”, hay que ir a ganarlos…

 

Y mientras… en Los Pinos con su programa Somos Mexicanos dicen que está resuelto el problema.

 

Sin embargo surgen una serie de preguntas:

 

¿Qué pasará con el problema emocional que enfrentan las familias cuando hay un deportado?

¿De qué vivirá cada familia que actualmente lo hace de las remesas?

 

Dice el Instituto Nacional de Migración que se creará una bolsa de trabajo para deportados ¿Habrá también una bolsa para los desempleados en México?

 

Podemos hacer muchas, muchas más preguntas, la cuestión no es sólo la pregunta es cómo se resolverán estos problemas.

 

En estos momentos debería haber un ejército de expertos (apoyando a nuestro inexperto secretario de relaciones exteriores) en política exterior, creando estrategias para enfrentar los nuevos rumbos del mundo.

 

En el tema de nuestros conacionales en el país del norte que verán violentados sus derechos, hay que ofrecerles asesorías legales en los consulados para conocer si pueden quedarse en Estados Unidos o en caso de ser deportados qué pasará con sus hijos (nacidos o no allá), o con sus documentos oficiales -como los de las escuelas- o sus pertenencias (casas, autos…)

 

¡Que ahora sí se pongan a trabajar consulados y embajadas! incluidas aquellas que cierran a las 12 del día.

 

Por su parte, varios gobernadores se han declarado LISTOS          para recibir a nuestros paisanos deportados, aún cuando no pueden darle empleo, vivienda y una vida digna a los habitantes actuales de sus estados.

 

 

Dicen los gobiernos que ya tienen un plan -démosles un voto de confianza- y pensemos que ya está todo organizado para que lleguen nuestros paisanos, quienes en gran porcentaje vendrán mucho mejor preparados que como se fueron: hablando dos idiomas, expertos en cocina, jardinería, profesionistas con mayor experiencia…todos ellos representarían para nuestro país un plus, lo cual nos parece sensacional.

 

Pero entonces qué pasará con quienes viven en México y no tienen un empleo. Nuestros niños (que no hablan dos lenguas, porque los planes de estudio en México no dan la continuidad necesaria para que aprendan bien el inglés) competirán con niños bilingües…la problemática que se avecina no es menor.

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Allá en Estados Unidos los migrantes “legales” votaron por Trump porque los “ilegales” les quitan el empleo…y ahora al llegar a México ¿les quitarán el empleo a los mexicanos radicados en su país? doble victamización para nuestros paisanos.

 

Los gobiernos que se consideran muy avanzados piensan macro, pero se olvidan de lo micro, de la cotidianidad de la gente y cómo la vive…creo que debe ser más profunda la estrategia ante las amenazas del presidente estadunidense, es momento de reajustes y de que como buenos mexicanos le saquemos provecho a la adversidad, pero con inteligencia, ésa que se ve escasa entre los grupos de toma de decisiones, pero que puede solventarse si se rodean de la gente que sabe y conoce (sin importar partidos)

 

Si México no sale de ésta, nadie tendrá mejores condiciones de vida, ni siquiera los ricos de este país, aunque ellos piensen lo contrario; mucho menos los políticos mediocres que quieren gobernar un país sometido y atrasado.