Las Batallas
En el año 2018, cuando conocí al Ministro Arturo Saldívar Lelo de Larrea, me pareció un hombre bueno, estudioso, capaz y sobre todo, comprometido con la justicia al impulsar la Constitucionalidad de los Derechos humanos y el reconocimiento de los Tratados Internacionales sobre esa materia.
Tales actitudes, me dejaron convencido que Arturo Saldívar Lelo de Larrea coincidía con la necesidad de la protección más amplia de los Derechos Humanos, e incluso, comprometido con las sentencias dictadas por Tribunales Internacionales como La Corte Interamericana de Derechos Humanos, La Corte Europea de Derechos Humanos y La Corte Africana de Derechos Humanos.
Creí que, si Arturo Saldívar Lelo de Larrea, llegara a presidir la Suprema Corte de Justicia de la Nación, sería un gran logro para la justicia mexicana, puesto que la pondría en un alto nivel jurídico y académico.
Hoy admito que me equivoqué. Este farsante hizo honor a su apellido, resultó ser un gran Lelo.
Arturo Saldívar, al llegar a la presidencia de la Suprema Corte, se convirtió en el mayor traidor del sistema de justicia mexicano de toda la historia. Veamos porqué.
En principio, Arturo Saldívar Lelo de Larrea, al llegar a la presidencia de la Corte en el año 2019, se entregó al poder ejecutivo para litigar los asuntos de interés del entonces Presidente López Obrador.
No pudo convencer al resto de los Ministros a reverenciar al Presidente, lo que, a la postre ocasionó que el titular del Ejecutivo odiara sin medida a los Ministros de la Corte al grado de prometerse destruir a la institución desde sus entrañas, gestándose entonces la caída del PoderJudicial de manera integral.
El traidor de la justicia mexicana es el autor de todas las reformas a la Constitución Política Nacional después del año 2023 que abandono a la Corte para sumarse descaradamente al partido en el poder. No sin antes lograr una jugosa pensión jubilatoria como Ministro de la Corte.
El gran traidor propuso la modificación de la forma de designación de los Ministros, Magistrados y Jueces Federales, para que fueran designados por votación popular y no por méritos, garantizando con ello la llegada de incondicionales del partido en el poder a esos cargos, dada la preferencia electoral del pueblo.
La propuesta tuvo éxito, el gran traidor fue el artífice del acordeón, que fue utilizado como herramienta insertando el nombre de quienes el lector debía votar, y, a la postre serian Ministros, Magistrados y Jueces a cambio de pensiones del bienestar.
Ya con los Ministros instalados en la nueva Corte, el gran traidor trabajó en la última reforma a la Ley de amparo que la presidencia de la República presentó ante el senado el 15 de septiembre y que al cabo de dos semanas fue aprobado incluso por la cámara de diputados y que el 17 de octubre fue publicada en el diario oficial de la federación.
Esta reforma prácticamente elimina la suspensión en los juicios de amparo contra la orden de aprehensión por delitos de prisión preventiva oficiosa y contra la orden de congelamiento de cuentas bancarias. Quien los promueva en este caso, deberá esperar el procedimiento del juicio total, pero en amparo no podrá librar.
La nueva reforma, también destruyó lo que el gran traidor había impulsado en el año 2011, el amparo colectivo.
En aquel entonces, se luchó para que cualquier particular pudiere promover un amparo contra actos lesivos en perjuicio de la sociedad en general, como la contaminación del agua, o tala de árboles por ejemplo.
Con esta última reforma impulsada por el traidor, nadie podrá promover un amparo colectivo, a menos que demuestra que el acto reclamado le perjudica directamente a sus derechos, Porque si perjudica a la sociedad, pero no al quejoso, no podrá ante un juez de amparo acudir a pedir le conceda la protección legal, como antes ocurría.
Durante el tiempo del obradorato, se concedieron muchos amparos contra la destrucción de la flora y fauna en la construcción de tren maya, por ejemplo.
Hoy ya nadie podrá hacerlo en casos similares con esta reforma, gracias al gran traidor.




