Las Batallas
La idea de los contrapúblicos subalternos es una de las aportaciones más importantes de las últimas décadas dentro de la sociología para comprender cómo se construye la participación política en sociedades que se caracterizan por diversas desigualdades. El concepto fue desarrollado principalmente por la teórica feminista Nancy Fraser; a través de él cuestiona la noción tradicional de que existe una única esfera pública donde todas las personas pueden deliberar en igualdad de condiciones. Fraser sostiene que, frente a las limitantes para participar, los grupos excluidos crean sus propios espacios de comunicación, organización y producción de sentido. A estos espacios se les denomina contrapúblicos, cuando además ese grupo crea discursos que confrontan la esfera pública dominante.
Desde esta perspectiva, la subalternidad implica algo más que una escasa representación numérica o una posición minoritaria. Se relaciona con desigualdades estructurales de poder, reconocimiento y capacidad de toma de decisiones en el espacio público. Un grupo puede ser minoritario sin ser subalterno (la élite económica y/o política de nuestro país, por ejemplo), mientras que otros sectores, aun siendo numerosos, pueden enfrentar obstáculos para que sus voces sean escuchadas y valoradas en igualdad de condiciones. También, se puede sostener un discurso contrario al dominante, pero contar con espacios de escucha y reconocimiento; en ese caso, hablamos de contrapúblico, pero no de subalternidad
En el contexto mexicano encontramos varios ejemplos. Nuestro país, lo sabemos, es una sociedad diversa y atravesada por desigualdades históricas. Los pueblos indígenas, las comunidades afromexicanas, los movimientos feministas, los colectivos de búsqueda de personas desaparecidas y las organizaciones de diversidad sexual, por mencionar algunos, han construido al paso del tiempo espacios propios de expresión frente a las prácticas de silenciamiento institucional que ignoran o minimizan sus problemáticas. Un claro ejemplo es el de los pueblos indígenas, que a través de radios comunitarias, asambleas y ahora también plataformas digitales, han desarrollado contrapúblicos subalternos capaces de producir conocimiento, defender derechos territoriales y cuestionar modelos de desarrollo. Por supuesto, el caso que destaca al respecto es el EZLN.
Cada caso merece especial análisis. Me parece que los movimientos feministas requieren, en este momento, una reflexión más cuidadosa. Si seguimos una lectura estricta de Fraser, no tendría sentido afirmar que “las feministas” en bloque conforman un único contrapúblico subalterno. Y es que, el matiz no está en la identidad feminista en sí misma, sino en la combinación entre subordinación estructural, exclusión de la esfera pública dominante y construcción de espacios discursivos propios. No todos los grupos feministas caben en esta descripción. Además, los contrapúblicos pueden transformarse con el tiempo. Un grupo puede surgir desde posiciones claramente subalternas y, con el tiempo, adquirir visibilidad e influencia institucional. De hecho, ese es el punto.
En ese sentido, algunos sectores del movimiento feminista en México han logrado colocar temas como la violencia de género, los feminicidios y los derechos de las mujeres en el centro de la agenda pública. Este avance representa un logro político, pero también constituye una paradoja: cuanto más influye un movimiento social en la esfera pública dominante, menos funciona como un contrapúblico subalterno. Este “revés” no quita legitimidad a sus demandas; más bien invita a pensar que las relaciones entre poder, representación y participación no son estáticas. Por ello conviene mirar con cuidado afirmaciones como “llegamos todas”.
El contrapúblico subalterno enseña que el reconocimiento nunca se distribuye de manera homogénea. Algunas mujeres han logrado acceder a espacios históricamente negados; otras siguen luchando fuerte. La pregunta, entonces, no es únicamente quién ha llegado, sino quiénes siguen esperando.
Fuente:
Kampourakis, I. (2016). Nancy Fraser: Contrapúblicos subalternos. Concepto clave.