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Foto: Archivo

Comentario a tiempo/Teodoro Rentería

 
| 09 de febrero de 2017 | 8:44
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Si nos vamos a los diccionarios, metiche es sinónimo de entrometido, que se dice de una persona: que tiene costumbre de meterse donde no la llaman. Exacto ese es el termino para calificar al jefe del gobierno español, Mariano Rajoy, quien de rodillas se puso a las órdenes del presidente estadounidense, Donald Trump.

 

Ajeno o marginado de los problemas graves que sufre su país, sobre todo en el rubro del desempleo, de la falta de inversiones y de la caída del turismo, de pechito lambiscón, rastrero, barbero y agachón se pone a las órdenes imperiales del magnate huésped de la Casa Blanca.

 

Sin que nadie se lo pidiera, no medió ni la petición del propio Donald, el rajón de siempre, perdón el Rajoy de la ignominia, en una segunda conversación telefónica con el nuevo inquilino de la Casa Blanca, de menos de 15 minutos, se ofreció en forma desvergonzada a “ser un interlocutor de Estados Unidos en Europa, en América Latina y también en el Norte de África y Medio Oriente”.

 

Dicha desfachatez fue dada a conocer mediante un comunicado de la Casa de Moncloa, y según se apunta: el dirigente español lanzó su oferta al presidente estadounidense al considerar que España, “con un Gobierno estable y con una economía que crece a más del 3 por ciento anual está en las mejores condiciones” para ejercer ese papel de “interlocutor”.

 

En su exacerbada autoestima, Rajoy ratificó a Trump su “disposición a desarrollar una buena relación con la nueva administración estadounidense”. Además, para mayor descaro, en su cuenta de Twitter, agregó ufano: “Somos países aliados”, además de calificar su conversación con el imperialista de “cordial” y apostó por “seguir fortaleciendo las relaciones en beneficio” de ambos pueblos.

 

Ya que estamos refiriéndonos a la España del postfranquismo, Dios quiera que un metiche de esta naturaleza meta sus narices en otras partes y no en nuestros naciones, que si aún luchan por su progreso pleno, lo llevan a cabo con dignidad y decoro.