Bajo el volcán: Luna llena en las rocas
La semana pasada se anunció un estudio que el hecho de ver con esperanza el futuro puede ser una razón de menos acción en el presente. Lo que argumentaban algunas personas que coincidían con este texto es que si somos conscientes de que el futuro será devastador si seguimos sin tomar acción, es más probable que actuemos, pero. Eso ya lo sabemos, ¿cierto? Es más, sabemos que aquel futuro climático del que se hablaba ya llegó y no es para nada positivo. Ejemplo de ello es lo acontecido en Nepal hace unas semanas. Esas inundaciones son consecuencia del deshielo de los glaciares debido al calentamiento global.
Entonces, el saber que el futuro (cada vez más cercano) será devastador, al parecer no nos ha llevado a la acción colectiva como muchos, desde sus sofás, nos lo han dicho. Sin embargo, yo he visto que la esperanza por cambiar ese futuro devastador sí ha levantado y unido a personas en distintas partes del país. En especial, la semana pasada me tocó dar un taller a jóvenes tlaxcaltecas y poblanos que enfocan sus pensamientos futuros en la esperanza, siendo la autora más mencionada Donna Haraway, quien nos invita a pensar que la transición a un mejor futuro inicia con el planteamiento de muchas soluciones, nunca serán suficientes, y ninguna será menos importante.
La propuesta de Haraway parte de la figura mitológica del cthulhu, la cual tiene cuando tentáculos sean necesarios, siempre puede generar nuevos y más tentáculos y que es el vínculo entre los humanos y los más que humanos. Es decir, una lucha que no solamente involucre a las personas de un territorio, sino a los demás ahí habitan: aves, plantas, roedores, hongos, etc. Porque hace tres meses no había sucedido la tragedia de Nepal, pero ahora, ante el devastador presente, se comenzarán a desarrollar propuestas para, primero, evitar que esto vuelva a suceder y, segundo, evitar futuros desastres. La idea, no se trata de pensar que el futuro será mejor por arte de magia, sino que será mejor porque HOY se está trabajando en colectivo a través de acciones que nos encaminarán a un futuro donde se dependa menos del plástico, o donde no necesitemos del último micro-trend para sentirnos aceptados.




