Bajo el volcán: Demasiado al norte
Se ha escrito mucho sobre este fenómeno de farmear aura y no pretendo convencer a nadie, tampoco busco ser un texto más que explique este concepto. Más bien, intentaré explicarles cómo lo veo yo y por qué a mi me emociona tanto, pues espero que a otrxs, al leer esto, también les emocione y que entendamos juntxs la fucking vibra de farmear aura.
Como ya sabemos, las batallas para farmear aura requieren de un espacio amplio y muchos jóvenes que quieran recolectar buena-ondéz. No es algo nuevo y ese ha sido el argumento de muchos: ¡eso también existía en mi época (de juventud)! Sí, y qué bueno. Pero para estos jóvenes de la generación Z el espacio público es mucho más complejo, pues no siempre es en espacios físicos. Sucede que, desde una perspectiva adultocentrista, a veces no los vemos “ocupar espacios públicos” y llegamos a conclusiones muy simplistas como “se la viven en el celular”.
Hannah Arendt explica que los espacios aparecen cuando son ocupados por un grupo de personas que persigue un objetivo en común; como diría ella: un espacio de aparición existe mediante la palabra efectiva y la acción colectiva. No se trata de ser una multitud ocupando un espacio al mismo tiempo, como podría ser el metro. Las plazas no son más que bloques gigantes de cemento que son atravesados por cientos de personas al día, cada una de ellas con objetivos que no comparten con el resto. Sin embargo, un espacio público es aquel lugar en donde las personas se vuelven políticas, no por el simple hecho de tener opiniones en privado, sino por aparecer ante los demás, por intercambiar perspectivas e iniciar algo en común.
Estos jóvenes, que crecieron frente y detrás de pantallas, han hecho aparecer espacios públicos una y otra vez en las últimas semanas. En este caso, la acción colectiva de estos jóvenes se trata de expresarse libremente para recolectar aura (buena vibra, buena onda). No es una batalla que busque tener un ganador, sino de crear colectivo para demostrarle al mundo que están unidos, que son plurales. Para Arendt la vida política depende de la pluralidad, de que las personas se entiendan lo suficientemente iguales como para participar juntas, pero a la vez lo suficientemente distintas como para aportar perspectivas irreductiblemente diferentes. En estas batallas, lo que los unió fue poder entender el significado de asistir a “una batalla para farmear aura”, pero a la vez, cada uno de los que participaba uno-a-uno, realizaba un performance único.
En esta modernidad en decadencia en donde el capitalismo parece controlar todos nuestros deseos, las batallas para farmear aura han revivido el “mundo en común”, aquel espacio compartido en el que las personas se encuentran y donde pueden abordarse los asuntos comunes. Y esto es lo que me puso tan contenta: ver espacios de concreto convertirse en espacios públicos y no mediante marchas o quejas, que es una de las formas más comunes que toma la acción colectiva, sino para compartir una luz de esperanza en estos momentos tan complejos, para reconocerse como colectivo y saber que en un futuro que necesiten volver a hacer magia y aparecer otro espacio público, lo van a poder hacer.