Las Batallas
De cara a las definiciones del oficialismo rumbo a 2027 —cuando estarán en juego más de 10 mil cargos de elección popular, incluidas 17 gubernaturas, la renovación total de la Cámara de Diputados y más de mil diputaciones locales y cientos de alcaldías—, en la Cuarta Transformación comienzan a escucharse tambores de guerra y se perfilan hacia una grave crisis detonada por las disputas internas y la ambición de poder.
Morena y sus aliados empiezan a transitar por una ruta conocida, peligrosa y, sobre todo, documentada en la historia reciente de la izquierda mexicana: la reedición de la guerra de tribus que terminó por devorar al PRD. Las señales están ahí. Crecen, se multiplican, y se normalizan.
Y sí, poco a poco comienzan a reeditar la guerra de tribus que caracterizó al partido que dio origen a la 4T. Las disputas intestinas -que buscaban influencia dentro del perredismo y con ello espacios de poder dentro y fuera del partido- llevaron al aniquilamiento del principal partido de izquierda que había existido en México hasta antes de Morena.
Si bien, aseguran dirigentes consultados por este columnista, se mantiene la disciplina en los grupos más cercanos a la Claudia Shienbaum -el de Marcelo Ebrard, Ricardo Monreal y Adán Augusto López-, hay grupos leales al lopezobradorismo original, gobernadores con agenda propia y estructuras territoriales que no quieren perder influencia, que han empezado a tensar la cuerda.
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