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CUERNAVACA, Mor. – En una jornada decisiva para el conflicto que mantiene paralizada a la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), el movimiento Resistencia Estudiantil presentó una contrapropuesta formal en la que autoriza el ingreso controlado de autoridades al Campus Chamilpa. No obstante, los universitarios enfatizaron que esta apertura no implica el levantamiento del paro, sino el inicio de una etapa de diagnóstico técnico bajo estrictas medidas de vigilancia.
Durante la mesa de diálogo celebrada este 24 de abril en la Diócesis de Cuernavaca, los voceros estudiantiles establecieron un protocolo de acceso limitado a un máximo de 10 personas por recorrido. Para ingresar, los funcionarios deberán portar obligatoriamente chalecos de alta visibilidad, identificarse plenamente y permitir que cada paso sea documentado en video por una comisión tripartita integrada por alumnos, autoridades y observadores de Derechos Humanos.
La propuesta técnica contempla la creación de un Comité Mixto que operará bajo dos ejes fundamentales el próximo 27 de abril. El primer grupo se encargará de evaluar los daños en la infraestructura de Rectoría y la Facultad de Derecho, mientras que el segundo eje se enfocará en la seguridad perimetral y, de manera prioritaria, en el sellado formal de direcciones y oficinas estratégicas para garantizar la custodia de expedientes e información sensible de la comunidad.
Uno de los puntos más rigueros de la contrapropuesta es la exigencia de una Cláusula de No Represalias con carácter vinculante. El movimiento exige que la administración central se comprometa por escrito a no iniciar procedimientos administrativos, jurídicos o académicos contra ningún parista, así como a prohibir la elaboración de "listas negras" o actos de hostigamiento y vigilancia indebida como mecanismo de control.
Respecto al retorno a las actividades, la Resistencia Estudiantil fue tajante al señalar que el regreso a las aulas no se discutirá hasta que las autoridades entreguen un Plan Integral de Seguridad a más tardar el 1 de mayo. Dicho plan deberá incluir acciones verificables como la instalación de luminarias en zonas de alto riesgo, reactivación de cámaras de vigilancia y la limpieza de maleza en puntos ciegos del campus.
En caso de que se validen estas condiciones, el movimiento propone un retorno gradual que iniciaría estrictamente en modalidad virtual. La transición a las clases presenciales solo se autorizaría una vez que el Comité Mixto verifique físicamente que las instalaciones son dignas y seguras, priorizando la integridad física y emocional de los alumnos tras los hechos que detonaron la movilización.
De forma paralela a esta negociación, se instaló una mesa técnica simultánea para atender las demandas específicas de la Escuela de Técnicos Laboratoristas. Debido a que esta unidad académica integra a menores de edad, las autoridades de Educación Media Superior y la Unidad de Género se retiraron a un espacio privado para escuchar a los padres de familia y definir una ruta de atención urgente que permita resolver sus peticiones de forma independiente.
Tras escuchar la lectura íntegra del documento, la representación de las autoridades universitarias solicitó un receso para analizar los alcances legales y operativos de la propuesta. Los representantes de la rectoría admitieron que existe voluntad política para avanzar, pero requieren evaluar la viabilidad de los plazos y el esquema de supervisión técnica exigido por los estudiantes antes de suscribir los acuerdos.
La mediación, a cargo de la Asamblea Permanente de los Pueblos de Morelos, celebró la voluntad de ambas partes para mantener el diálogo en un marco de horizontalidad. Los observadores recalcaron que la transparencia en los recorridos de diagnóstico será fundamental para generar confianza mutua y destrabar el conflicto que mantiene a la máxima casa de estudios en un cese de actividades presenciales.
Finalmente, el movimiento estudiantil reiteró su deslinde de cualquier acto de vandalismo que desvirtúe el carácter legítimo de su protesta, defendiendo únicamente la iconoclasia política como forma de expresión. Al cierre de esta edición, ambas comisiones permanecen en el recinto a la espera de una resolución que permita formalizar el cronograma de inspección del campus y dar certeza al semestre académico.