Obliga inseguridad a maestros en Morelos a cambiar de adscripción
Cuernavaca, Morelos 14 de septiembre de 2026.— Estudiantes de la Escuela Normal Urbana de Cuautla se manifestaron este lunes ante el director del Instituto de la Educación Básica del Estado de Morelos ( IEBEM ), Raúl Aguirre , para exigir que se frene la ampliación de la matrícula en el plantel.
La protesta se originó luego de que el funcionario anunció la intención de incorporar a 26 personas al nuevo ciclo escolar. Ante esto, el alumnado denunció que dichos espacios estarían destinados a aspirantes recomendados por políticos o funcionarios , exigiendo que cualquier apertura de lugares se realice estrictamente con base en los resultados del examen de admisión del CENEVAL .
Confrontación y desconfianza en la autoridad
Durante el encuentro, la tensión aumentó debido a los señalamientos del estudiantado sobre contradicciones en las declaraciones de la autoridad educativa y presuntas tácticas de presión:
Señalamientos de coerción: Los normalistas reprocharon que la autoridad intentó convencerlos de aceptar la medida bajo argumentos que generaron mayor desconfianza. "Trató de convencer al estudiantado para que asumiera una responsabilidad que no les toca... Eso se llama coerción" , expresaron los manifestantes.
Exigencia de acuerdos por escrito: Ante la falta de certificación en las palabras del director del IEBEM, los estudiantes exigieron la firma formal de un documento para garantizar que no se violentarán los procesos de ingreso.
Comparativa con Amilcingo: Durante las conversaciones, los alumnos señalaron que, a diferencia de otras instituciones como la Normal de Amilcingo —cuyas compañeras se manifestaron este mismo día en las oficinas del instituto—, en su plantel han priorizado el diálogo, aunque advirtieron que no tolerarán imposiciones.
Por su parte, el titular del IEBEM rechazó las acusaciones de imponer candidatos, asegurando que solo acudió a brindar información transparente y que no se violentará ningún proceso reglamentario. Sin embargo, el malestar estudiantil persiste ante la sospecha de influenciantismo en la asignación de lugares.