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Foto: Especial

Opinión/Emilio González Anguiano

 
| 06 de Diciembre de 2017 | 13:05
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Las cajas de Cancún

 

Que alguien me explique

 

 

Mientras la Procuraduría General de la República da carpetazo al caso Odebrecht, asunto muy delicado por lo que implica y por la trascendencia que tiene al formar parte de una cadena de sobornos e irregularidades en diversos gobiernos latinoamericanos, incluido el de México, y en donde se ha visto que, como resultado de las investigaciones, han ido a la cárcel funcionarios púbicos de algunos de esos países, aquí en nuestro país la PGR calla sin dar explicación suficiente a sus representados, es decir, a la sociedad.

 

Otro asunto también delicado y muy espinoso es el de la agrupación “Juntos Podemos” que la Auditoría Superior de la Federación había señalado por los daños millonarios a la hacienda pública (se habla de 900 millones de pesos), caso en el que se relacionaba a la panista Josefina Vázquez Mota y nada se sabe en qué terminó este agravio a la sociedad. Podríamos seguir enumerando muchos más expedientes que se han cerrado o enviado al archivo; pero en el asunto que hoy nos ocupa de las cajas de seguridad de la empresa First National Security de Cancún no hubo tanta bondad ni gracia para los terceros perjudicados, es decir, para los arrendatarios ya que, como sabemos, en un operativo de madrugada sin previo aviso a los usuarios y haciendo alarde de la fuerza pública, llegaron a las instalaciones de la empresa en cuestión y, como si se tratara de un grupo de delincuentes fuertemente armados, penetraron al inmueble vacío, en donde están las cajas de seguridad resguardadas por un solo vigilante, lo que obliga a pensar que fue un show montado, porque nadie se atrevería a decir que llegaron armados para pelear con las paredes del edificio o con las cajas de seguridad, violando flagrantemente las garantías individuales de quienes ahí tienen contratadas estas cajas, garantías consagradas en nuestra Constitución, pasando por alto las diversas leyes reglamentarias que obligan a cumplir con el debido proceso y los protocolos en las investigaciones.

 

¿Por qué tanta saña?, ¿por qué tanto abuso excesivo sin respetar los derechos de los particulares? Tratando de justificar sin lograrlo su actuar basado en versiones o informes que relacionan la investigación de “Doña Lety”, personaje muy famoso en Cancún y de quien se dice está vinculada a una organización delictiva, también se dieron versiones sobre documentos importantes contenidos en algunas de esas cajas y presumiblemente pertenecientes a los exgobernadores Roberto Borge de Quintana Roo, sujeto a proceso, y a Javier Duarte de Ochoa, exgobernador de Veracruz y también sujeto a proceso, pero aun así, ¿por qué tanto desplante y arbitrariedad? O ¿acaso se habrá utilizado éste como un distractor más?

 

Pero, insisto, a casi dos meses de que inició este operativo y pese a las tardías e insuficientes e innecesarias disculpas de las autoridades, muchos de los arrendatarios y usuarios de esas cajas de seguridad siguen sin poder retirar sus pertenencias, a pesar de que se ha reducido el listado de requisitos para que las personas afectadas puedan tener acceso a sus cajas, listado que produce hilaridad, pues como ya fue señalado con múltiples ejemplos resulta difícil comprobar la propiedad de lo guardado, objetos y dinero, pues es imposible demostrar que un anillo o un reloj que fue reglado por el abuelo, por el padre o la madre ya fallecidos pertenezcan al usuario.

 

Recordemos que nuestra Constitución, que es la máxima ley, establece en el artículo 14 que: “Nadie podrá ser privado de la libertad, o de sus propiedades, posesiones o derechos, sino mediante juicio seguido ante los tribunales previamente establecidos” y en su artículo 16, la Carta Magna señala: “Nadie puede ser molestado en su persona, familia, domicilio, papeles o posesiones sino en virtud de mandamiento escrito de la autoridad competente, que funde y motive la causa legal del procedimiento”.

 

Por eso titulé esta entrega “Que alguien me explique”, porque si en la PGR son doctos en la ciencia jurídica y por tanto conocedores del derecho, ¿por qué hubo tantas irregularidades en las actuaciones? Y mucha insensibilidad de quienes decidieron en abuso de su autoridad realizar este tipo de atropellos.

 

Lo hecho hecho está, los daños, las ofensas, los contratiempos y la mala imagen nada ni nadie lo puede cambiar. Ojalá que pronto terminen de entregar las cajas con sus pertenencias a los usuarios de éstas que llevan como ya hemos dicho casi dos meses de angustia, zozobra, miedo y desesperanza.

 

 

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