Las Batallas
El pasado 3 de septiembre, la presidenta Claudia Sheinbaum eligió Morelos como la primera sede en su recorrido por el país para informar, directamente en territorio, sobre los resultados de su segundo año de gobierno. La Plaza de Armas de Cuernavaca fue el escenario. Más allá de lo simbólico, vale la pena detenerse en lo que ese encuentro mostró: hoy existe una gran relación de coordinación entre el Gobierno de México y el Gobierno de Morelos que ya se traduce en proyectos concretos para el estado.
Durante mucho tiempo fuimos testigos de la lejanía entre los distintos órdenes de gobierno, federación por un lado, estado por otro y municipios intentando resolver, muchas veces de manera aislada, problemas que rebasan sus propias capacidades. La experiencia de los dos últimos años ha demostrado que puede existir otra forma de trabajar: compartir prioridades, coordinar proyectos y recursos y asumir que los grandes problemas públicos no respetan fronteras administrativas.
Eso es particularmente importante para Morelos porque los proyectos que hoy avanzan en materia de salud, infraestructura, vivienda y agua, así como la modernización del aeropuerto y el proyecto de un Centro de Convenciones, no pueden entenderse únicamente como una suma de obras, si no que hablan de una ruta compartida entre el gobierno de la presidenta Sheinbaum y el de la gobernadora Margarita González Saravia para ampliar las capacidades del estado y generar mejores condiciones para su desarrollo.
Esa coordinación importa también por otra razón: los resultados de una política pública se multiplican cuando los distintos órdenes de gobierno trabajan en la misma dirección. Un proyecto federal tiene efectos en el territorio estatal y llegan a la vida de los municipios. Más actividad económica significa nuevas necesidades de movilidad y servicios; una mejor infraestructura de salud modifica la manera en que las personas se desplazan; la vivienda obliga a pensar en el crecimiento urbano y los servicios que deberán acompañarlo.
Por eso creo que la conversación que dejó la visita de la Presidenta no debería terminar en la Plaza de Armas. Cuernavaca tiene que preguntarse que papel quiere jugar en esta etapa. Somos la capital del estado y buena parte de la actividad económica, administrativa, educativa y social de Morelos pasa por nuestra ciudad. Si existe una coordinación efectiva entre la Federación y el estado, lo natural es que sus beneficios encuentren continuidad en el ámbito municipal.
Esta coordinación se puede traducir en mejores calles, servicios públicos eficientes, mejor movilidad y una ciudad capaz de acompañar las inversiones y oportunidades que están llegando a Morelos.
La transformación tiene sentido cuando puede reconocerse en la vida cotidiana. Los grandes proyectos son importantes, pero también lo es la calle por la que una persona sale de su casa, el alumbrado de su colonia, el agua que recibe, el tiempo que tarda en trasladarse o las condiciones del espacio público que comparte con sus vecinos.
Ahí está el siguiente reto para Cuernavaca: dejar de pensar al municipio como el último eslabón de las políticas públicas y asumirlo como parte de una misma ruta de transformación. La coordinación que hoy vemos entre la presidenta Claudia Sheinbaum y la gobernadora Margarita González Saravia ofrece una oportunidad para hacerlo.
* Javier Bolaños es egresado del Instituto Politécnico Nacional, con larga trayectoria en la función pública y experto en gestión hídrica.




