Científicos estudian 51 alternativas para ganar la lucha climática
¿Cuántas veces hemos dicho que “tenemos que escuchar a la Naturaleza”? En especial cuando nos enfrentamos a fenómenos naturales catastróficos, como un huracán que crece de categoría 1 a 5 en cuestión de horas. A estas alturas, ya deberíamos de tener claro lo que nos dice a gritos, huracanazos e inundaciones a la Naturaleza, ¿cierto? ¿O será que en serio no hablamos su idioma? Esta pregunta me gustaría que la contestara el lingüista Adrián Chávez, porque en eso yo no soy muy conocedora.
En febrero de este año, la Patagonia fue noticia internacional debido a los incendios que cubrieron grandes áreas del sur de Argentina. Medios de todo el mundo cubrieron la noticia, humanos expresaron su preocupación en redes. Pero lo más sorprendente de todo es que los animales que habitan este territorio tomaron los micrófonos para generar conciencia y pedir ayuda a los humanos de todo el mundo.
Aunque estamos acostumbrados a ver animales hablar en las caricaturas, hoy en día, la Inteligencia Artificial Generativa (IAG) ha acercado la animación a muchos humanos que quieren expresarse sobre diversos temas. En la columna anterior hablamos de los usos de la IAG para generar confusión y miedo. Ahora, los animales del cono sur, a través de humanos que generaron los prompts necesarios, alzaron su “voz”.
En este video, zorros y otros animales hablan desde lo que ellos, los animales de la Patagonia, están viviendo. Algo curioso, e importante, es que como estos animales habitan en Argentina, su tono y expresiones son aquellas que utilizan sus paisanos humanos. En el video, los animales cuestionan las decisiones de los humanos, lamentan sus pérdidas, critican que los humanos pongan por encima sus decisiones económicas en lugar de cuidar al Planeta Tierra. Un pajarito se posa frente al micrófono y acusa a los humanos diciéndoles: “¡Fuiste tú, alguien que pudo elegir y no lo hizo!”. Una lechuza, entre sollozos, toma el micrófono para relatar lo que vivió en el incendio: “Perdí a mis pequeños, no pude hacer nada. Ya era demasiado tarde cuando el fuego nos alcanzó”. Pero no todos los mensajes buscan conectar con emociones de tristeza; el zorro les grita a los humanos: “¡EGOÍSTA! ¡CERDO!”
Existe un concepto que se llama “animales carismáticos”, que se refiere al uso de ciertos animales, en especial de la megafauna (e.g., elefantes, ballenas, zorros), que los humanos identifican, lo cual permite que sea más sencillo empatizar con ellos. En el video de los animales en la Patagonia no escuchamos a los árboles que no pudieron huir, ni a los hongos que se evaporaron. Pero al ver a los grandes animales podemos empatizar con la problemática y, al salvar a los zorros y otros animales, estaremos salvando a todo el territorio.
“Y yo me pregunto, dónde están las leyes que nos protegen. Siempre actúan cuando el daño ya está hecho”, dice el castor. Y es justamente a esta pregunta a la que quieren llegar las estrategias que utilizan animales carismáticos: no buscan solamente detener el incendio de este año, sino que la humanidad entienda que es parte de la Naturaleza de la misma forma que lo son todos los demás organismos vivos. Los animales de la Patagonia cuestionan el estilo de vida insostenible de los humanos, critican su inconciencia colectiva hacia todo lo que vaya más allá de sus intereses; pero ellos sí tienen claro que el humano es parte de la Naturaleza. Uno más en la cadena de la vida. Los animales se despiden agradeciendo a los humanos que sí se movilizaron, lo cual parece un gesto de empatía mayor al que, al parecer, como humanidad tenemos hacia la Naturaleza: “Okey gente, gracias por escuchar. Y a los que luchan por nosotros, mucho amor”.
Por lo tanto, en esta ocasión la IAG permitió darle voz a aquellos que no la tienen, o que, más bien, no queremos escuchar. Quizá no se trata de que la Naturaleza hable más fuerte, sino de que nosotros aprendamos a escuchar antes de que el daño sea irreversible. Porque si necesitamos que un zorro generado por inteligencia artificial nos explique lo que está pasando, tal vez el problema no es tecnológico. Es político. Y es humano.




