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CUERNAVACA, Mor., 4 de marzo de 2026.- Bajo un silencio absoluto que contrastó con el bullicio habitual de la zona norte de Cuernavaca, la comunidad de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) llevó a cabo este miércoles la marcha denominada “Memorial por Kimberly”. La movilización, que representa la segunda jornada de protestas del día, reafirmó que el luto universitario se ha transformado en una exigencia permanente de justicia.
Alrededor de las 13:00 horas, un grupo numeroso de estudiantes se concentró en la Glorieta de la Paloma de la Paz. Ataviados con prendas negras y portando flores, el contingente inició una caminata solemne por la avenida Heroico Colegio Militar, incorporándose posteriormente a la avenida Universidad.
A diferencia de las protestas previas, esta marcha no buscaba la confrontación, sino la construcción de un espacio simbólico. El grupo avanzó hasta los accesos principales del Campus Chamilpa, lugar donde ingresaron para culminar la jornada con un acto de memoria colectiva.
Una vez dentro del campus, el estudiantado se congregó frente a uno de los edificios principales, donde artistas y compañeros pintaron un mural con el rostro de Kimberly. El sitio fue rápidamente rodeado por cientos de veladoras y flores, convirtiéndose en el epicentro del homenaje.
"Este no es solo un dibujo, es un recordatorio de que nos falta una y de que la universidad no puede seguir siendo la misma después de esto", expresaron manifestantes durante la colocación de las ofrendas.

Mientras este homenaje se desarrollaba, la Torre de Rectoría permanece tomada por los colectivos que iniciaron la movilización el pasado lunes. Los estudiantes aseguran que, a pesar de los actos simbólicos y los memoriales, las instalaciones administrativas no serán entregadas hasta que se presenten avances tangibles en el nuevo plan de seguridad institucional y se garantice el debido proceso contra el presunto feminicida, Jared Alejandro “N”.
Con estas acciones, la UAEM cierra su quinto día de protestas con un mensaje claro: la indignación sigue intacta y la exigencia de espacios seguros dentro de la máxima casa de estudios es una demanda que no prescribe.