Vinculan a proceso a presunto feminicida de Claudia
CUERNAVACA, Mor., 4 de marzo de 2026.- La ola de indignación en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) no cesa. Por segundo día consecutivo, la comunidad universitaria tomó las calles de Cuernavaca este miércoles 4 de marzo, extendiendo el reclamo de justicia por el feminicidio de Kimberly Ramos hacia una demanda profunda de saneamiento institucional y seguridad en los campus.
La jornada de protesta inició alrededor de las 9:00 horas con una concentración en la Glorieta de la Luna. Desde este punto, un nutrido contingente integrado por estudiantes de las facultades de Medicina, Enfermería, Comunicación Humana y Nutrición avanzó de manera pacífica por la avenida Plan de Ayala.
A diferencia de las marchas del lunes y martes, este grupo se dirigió hacia el complejo universitario de Los Belenes, en la colonia Volcanes. Ataviados con prendas negras en señal de luto y portando flores y pancartas, los futuros profesionales de la salud realizaron mítines en las entradas de sus respectivos planteles para visibilizar sus exigencias.
El contingente de la Facultad de Medicina marcó una pauta crítica durante la movilización al denunciar que la violencia contra las mujeres también se gesta desde el interior de la universidad. Los manifestantes señalaron la existencia de ambientes hostiles y denunciaron públicamente casos de acoso sexual por parte de catedráticos.
"Hay profesores con denuncias formales interpuestas por estudiantes que siguen impartiendo clases como si nada pasara. Eso es impunidad", reclamaron los alumnos durante el mitin, exigiendo que la administración central de la UAEM pase de los discursos a las acciones administrativas concretas contra los agresores.
Además de las denuncias internas, los estudiantes reiteraron el llamado a las autoridades municipales y estatales para reforzar la vigilancia en los alrededores de los planteles de la zona sur de la ciudad, donde aseguran que los asaltos y el hostigamiento son constantes.
Con esta segunda jornada de movilizaciones, queda claro que el movimiento estudiantil ha evolucionado: ya no solo se pide justicia para Kimberly, sino una reforma estructural que garantice que la UAEM sea, realmente, un espacio seguro y libre de violencia de género en todas sus formas.




