Bajo el volcán: Demasiado al norte
En el año 2024 tuve la fortuna de leer a una escritora argentina y me obsesioné con su narrativa oscura. Me acerqué a Mariana Enriquez a través de su ópera prima “Bajar es lo peor”, me gustó bastante y decidí leer su obra más afamada “Nuestra parte de noche”. Con ésta, Enriquez ganó el premio Herralde de Novela en el 2019; yo quedé pasmado con la trama. Me dio una especie de resaca lectora y me costó leer otra novela después, pensando que nada superaría a “Nuestra parte de noche”.
Mariana Enriquez es una reconocida escritora y periodista argentina, nació el 6 de diciembre de 1973 en Buenos Aires. Desde temprana edad mostró fascinación por las historias de H.P. Lovecraft y Stephen King. Estudió periodismo y comunicación social en la Universidad Nacional de La Plata. Su estilo se caracteriza por ser oscuro y explora temas relacionados con la violencia, la memoria, lo sobrenatural, la violencia política, el poder de las élites y la historia de Argentina. Ha ganado diversos premios y ha sido aclamada en su país natal, así como en otras naciones delm orbe. Además de su labor como escritora, ha trabajado como periodista de investigación y ha colaborado en distintos medios de comunicación.

“Nuestra parte de noche” es una novela fundamental en la literatura latinoamericana contemporánea por su ambiciosa narrativa, profunda exploración de temas universales y sociales. La obra destaca por su estilo innovador, su estructura compleja y su intensidad emotiva. La novela combina fantasía, horror y la historia argentina; abarcando el momento preciso de la dictadura que sufrió ese país sudamericano. Enriquez teje un relato que trasciende el tiempo y el espacio, explorando la conexión entre pasado y presente, y las sombras que acechan en la historia y en los personajes. La narrativa salta entre diferentes épocas y lugares, somo lo son: Buenos Aires, Londres e Iguazú.
“Nuestra parte de noche” es una odisea de terror monumental que sigue a Juan y Gaspar, padre e hijo, que atraviesan Argentina por carretera en los años 80. Juan, es un médium de una belleza perturbadora pero de una salud sumamente frágil. Él intenta proteger a su hijo de un destino atroz: heredar su rol como sirviente de la Oscuridad, una entidad hambrienta venerada por una secta de familias poderosas, millonarias y sin escrúpulos. Es una historia sobre los lazos de sangre (que pueden ser una gran condena), casas que mutan, sacrificios humanos y el peso de una herencia que se siente como una enfermedad crónica. Mezclando el misticismo oscuro con la violencia real de la dictadura argentina, Enriquez crea un universo donde el verdadero horror no es sólo lo sobrenatural, sino lo que los seres humanos están dispuestos a hacer por la vida eterna y el poder.
Me fascinó que la autora hace referencias a David Bowie en la novela como un símbolo de transformación, ambigüedad y resistencia a las categorías convencionales. Bowie, conocido por su constante reinvención artística y su influencia en la cultura popular, representa un espejo de las dualidades, los cambios que atraviesan los personajes y la narrativa misma.
Las referencias al cantante inglés no están en un lugar específico, sino que se dispersan a lo largo del relato, en momentos en los que los personajes buscan comprender su identidad o desafiar las normas establecidas.
Les recomiendo sobre manera leer la novela y después escuchar a Bowie.
Somos los libros que leemos…