Bajo el volcán: Demasiado al norte
Esta semana la vida me puso a prueba y me pidió, de una manera muy sutil, que fuera paciente. A lo largo de mis cuarenta años he tenido que cultivar dicha virtud en retos muy específicos. He aprendido que la paciencia no es sólo la capacidad que tenemos los seres humanos para esperar. Es, también, el arte de controlar nuestras actitudes y emociones mientras esperamos.
En la FIL de Guadalajara del año 2018 tuve la fortuna de conocer a uno de mis escritores favoritos, el español Arturo Pérez-Reverte. Me firmó mi libreta de autógrafos literarios, la cual considero un gran tesoro. Además, tuvimos la oportunidad de platicar unos minutos; le mencioné lo mucho que me gustaba su obra, los títulos que había leído y le subrayé de manera enfática como tocaba el tema del amor en sus novelas. Me comentó que era un tema secundario. Le di santo y seña como éste aparecía y lo fundamental que era para mantener al lector atrapado en sus historias. Se me quedó viendo fijamente y me dijo, que conocía mejor su obra que él mismo. Lo dicho por el nacido en Cartagena, ciudad de la región de Murcia, ha sido uno de los mayores halagos que he recibido como lector.
Arturo Pérez-Reverte es una de las figuras más influyentes de la literatura en habla hispana debido a su capacidad única para revitalizar la novela de aventuras y el género histórico bajo una mirada profundamente humana.
Nacido en España en 1951, su identidad como escritor está ligada a sus veintiún años como corresponsal de guerra. Tras cubrir conflictos brutales en lugares como el Líbano, El Salvador o Bosnia, el ibérico trasladó esa dura experiencia sobre la condición humana, el dolor y el heroísmo a la literatura.

El francotirador paciente (2013) es una novela de intriga urbana que se adentra en el mundo del grafiti. La trama acompaña a Alejandra Varela, una especialista e historiadora del arte que recibe el encargo de localizar a un legendario artista callejero conocido como Sniper.
Este personaje es una mezcla de delincuente y genio estético cuyas intervenciones nocturnas por toda Europa no sólo desafían las leyes de la propiedad, sino que a veces empujan a sus jóvenes seguidores a realizar acciones de riesgo mortal.
La búsqueda se transforma en un duelo psicológico y un viaje de supervivencia urbana a través de los rincones más oscuros de ciudades como Madrid, Lisboa, Verona y Nápoles.
La paciencia es el eje principal que sostiene la historia. Sniper, no actúa por impulsos, sino mediante a una planificación fría y calculada; es un cazador que sabe esperar el momento exacto.
Por otro lado, la paciencia se convierte en la mayor virtud de Alejandra, quien comprende que para atrapar a una sombra no se puede recurrir a las prisas sino a la resistencia psicológica.
Así, en la novela, la paciencia deja de ser una simple espera pasiva para transformarse en una manera de efrentar a la vida.
Somos los libros que leemos…
JL Hernández