Bajo el volcán: Demasiado al norte
Dentro de la polémica que surgió esta semana por los comentarios de una persona que dijo que no todas las personas deberían de tener derecho de votar, y que su colega remató diciendo que deberían de tener cierto nivel educativo; también se han difundido propuestas que proponen otras formas de votar no en lo individual. Todas éstas, si no utilizamos el lóbulo frontal, pueden sonar interesantes. Revisemos:
Al ejercer el voto le estarás dando capacidades de acción a una persona en particular.
* ¿Conoces todas sus propuestas? Y, más allá de conocerlas, ¿las entiendes?
* Si en un hogar, en vez de que cada persona vote, platican las propuestas y votan en conjunto, será, quizá, una propuesta más sólida.
El detallito con estas ideas es que, si esto se convirtiera en la realidad del país y se requiriera de un posgrado para poder votar, tan solo en la Ciudad de México solamente el 0.2% de la población lo podría hacer. El resultado no representaría los intereses de la ciudadanía. El problema es que representa a aquellos que tienen capital educativo, político y social. Aquellos que pueden salir en un podcast y parecer que lo que están diciendo es coherente. Veamos esta situación a través de un caso (muy) hipotético. Imaginemos que acaban de llegar los aliens a la CDMX.
El líder de los aliens desciende de su nave en el Zócalo de la CDMX, da una señal para que se desplieguen todos los altoparlantes con los que está equipados su nave y da un anuncio:
Terrícolas habitantes de la CDMX. Tienen 24 horas para conformar equipos de 50 personas y decidir dónde vivirán todos juntos. Deberán abandonar sus casas, pues vamos a destruir todo para rehacer la CDMX como siempre tuvo que haber sido.
No explica cómo "siempre tuvo que haber sido", porque pues… este alien no vivía aquí, ¿qué va a saber de la CDMX? ¡Pero eso ya no importa! Toca buscar gente con la que estarás dispuesta a habitar un espacio y tienes que pensar estratégicamente. ¿En quién pensaste primero? Yo, después de pensar en mi hija y mi esposo, claro, pensé en mi amigo Iván que es todo terreno, en su esposa porque va a ser la mente racional del colectivo. Inmediatamente después pensé en invitar a agricultores. Sé muy poco sobre cultivar y cosechar, así que necesitaré gente que sepa esto en mi equipo. También pienso que necesito gente que conozca de construcción para que ayude a armar el espacio en el que viviremos. Invitaría a músicos, a un etnobotánico o médico tradicional (Sami, si estás leyendo esto, ¿quieres estar en mi colectivo?). Invitaría a otras personas que estimo mucho y que tienen una visión del mundo que me gusta (ojo, eso no quiere decir que es la misma/idéntica a la mía). Aquí detengo mi lista por ahora para centrarme en lo importante de este escrito:
De todas esas personas que pasaron por mi mente, solamente dos tienen posgrado (creo): Liliam y mi esposo. Bueno, y yo. El resto, no sé y me interesa poco, la verdad. Pero los sumaría a mi colectivo porque saben muchas muchas cosas que yo no sé, y son cosas que en esta modernidad en decadencia en la que habitamos son muy necesarias.
¡Necesitamos que las personas que conocen el campo voten!
Porque ellos conocen las problemáticas hídricas del país.
¡Necesitamos que los que se trasladan de un estado a otro para trabajar, voten!
Porque ellos conocen las problemáticas del transporte público, del desgaste físico por los malos sueldos.
Si vienen los aliens mañana, no sé de qué me serviría mi (futuro) Doctorado en Comunicación. Pero saber cultivar, saber construir, saber dialogar y llegar a acuerdos en colectivo (con humildad y empatía, por favor), serán cruciales.
Entonces, ¿cuál sería el colectivo que armarían ustedes en las 24 hrs que nos dieron los aliens? Revisen sus elecciones y las decisiones para incluirlos o excluirlos. ¿Con base en qué las tomaron? ¿Alguno me incluiría en su colectivo o la verdad no? Está bien, las diferencias son necesarias, pero la apertura a escuchar a otros es lo que nos permitirá encontrar mejores formas de habitar. Recordemos que las realidades son muchísimas y todas merecen expresar sus deseos y sueños. Y, que en este pensar, recordemos que el futuro cercano que nos espera es uno que nos exigirá mucho trabajo colectivo, porque será la única forma de resistir y lograr llegar a futuros en donde se pueda hablar de la Modernidad en tiempo pasado.




