Tiempos Modernos: Claudia, primer paso para obtener justicia
Mucho hemos hablado (y seguiremos) del Mundial de Futbol en estas semanas. Tanto sobre temas que tienen que ver con los partidos, los ganadores y perdedores, pero otros problemas que han surgido alrededor de este evento internacional. Hoy les quiero platicar de unos fantasmas que están apareciendo por muchas partes de la Ciudad de México como consecuencia de las celebraciones que han tenido lugar en varios puntos de la ciudad, entre ellos los FIFA Fan Fest y la Avenida Reforma.
Estos fantasmas aparecen en espacios donde la gente estaba celebrando el Mundial de Futbol. Cobraban formas amorfas que iban creciendo e impedían que los presentes disfrutaran el momento. Algunos de los asistentes les tomaron fotos y las subieron a sus redes sociales.
Ana Tsing, antropóloga que estudia el Antropoceno, utiliza la metáfora de los fantasmas para hablar de esos paisajes embrujados que muestran espacios destrozados por el estilo de vida consumista e individualista del Hombre Moderno. Por ejemplo, calles llenas de botellas que horas antes contenían agua para el disfrute de los asistentes, platos que sostuvieron comida, coronas hechas de plástico con los colores de las banderas de México para tomarse fotos y subirlas a redes sociales. Después de unas horas, el festejo termina, todos se van a sus casas y dejan ahí esos objetos que, por minutos, les fueron de utilidad, pero ahora son basura. Todas estas personas ya no verán esa basura, ahora la verán las personas que al día siguiente pasen por la Av. Reforma y se encuentren con todos esos fantasmas del festejo de la noche anterior. Sin embargo, esos fantasmas ya no les recordarán la alegría y goce vivido, sino el desinterés en el que vivimos por cuidar no solamente las calles, sino en basura que nos perseguirá por generaciones, pues tardará mucho más tiempo que la vida de un humano en descomponerse.
Anna Tsing dice que “los fantasmas nos recuerdan que vivimos en un presente imposible, un tiempo de ruptura, un mundo acechado por la amenaza de extinción que nos perseguirá” (p. 6). Estos fantasmas deben de incomodarnos, de hacernos pensar no solamente en que “no es estética”, sino en lo que hay detrás de este desinterés colectivo por ser más conscientes sobre nuestros modos de uso y consumo de productos. La celebración de un momento nos está dejando fantasmas que perseguirán a las generaciones por venir, pero estoy segura de que podríamos pensar en que estas celebraciones permanezcan en nuestras memorias por décadas, pero no en basureros sin descomposición.
Para esta columna, el libro de Anna Tsing que utilicé es: Tsing, A., Swanson, H., Gan, E., & Bubandt, N. (Eds.). (2017). Arts of Living on a Damaged Planet. University of Minnesota Press.




