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CUERNAVACA, Mor., 2 de marzo de 2026.- Las protestas que generó la legítima indignación por la desaparición de la estudiante Kimberly Joselín Ramos Beltrán, han concluido con el aprovechamiento de personajes y grupos ajenos a la Máxima Casa de Estudios, quienes protagonizaron una violenta toma de la torre de Rectoría de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM).
Cinco minutos antes de las 14 horas de este lunes, un grupo de jóvenes esbozados rompió el cristal de la puerta principal de la torre de Rectoría y se abrió pasó hacia el vestíbulo, ante la mirada absorta de un único guardia de seguridad que lo único que alcanzó a hacer fue limpiar de cristales el piso. En tanto, los jóvenes fueron directamente hasta la cámara de seguridad para inutilizarla. El movimiento fue calculado, tenían información clara de lo que había qué hacer.

Cuando parece que la práctica porril ha sido erradicada, en la UAEM parece asomar de nueva cuenta. Jóvenes esbozados encabezaron la toma y los daños que se causaron al edificio y los ascensores. No se tiene idea de qué daños harían en las oficinas, mismas que habían sido desalojadas previamente. En el edificio se encuentran la Rectoría en séptimo piso, pero también la Secretaría General, la Secretaría Académica, la parte administrativa, así como la radio en el edificio adjunto, mismo que también fue ocupado.

Y es que, por la mañana, como reportó Quadratín Morelos, se llevaron a cabo protestas pacíficas en demanda de encontrar con vida a Kimberly. Un millar de estudiantes habrían pegado fichas de búsqueda de la joven desaparecida en varios edificios y monumentos de la máxima casa de estudios. A las 12 horas se concentraron en las instalaciones de la Facultad de Artes, donde habían emplazado el diálogo con las autoridades.

Ese edificio se encuentra en la vieja Unidad Biomédica, en la parte norte del Campus, detrás de los institutos del Campus Morelos de la UNAM, que comparte instalaciones con la universidad morelense. Para llegar a Rectoría es necesario bajar unos 50 escalones y luego caminar sobre el circuito alrededor de 800 metros. Ahí, enseguida está la torre.
Los estudiantes primero plantearon la idea de hacer un plantón en Artes, pero luego decidieron ir hacia la torre. La rectoría había declarado a la prensa que el diálogo programado para este lunes sería reprogramado para evitar confrontaciones con las estudiantes. Aseguró que la disposición para escuchar a las manifestantes es patente, pero no había condiciones para llevarlo a cabo.

El contingente avanzó hacia la puerta principal del edificio y luego se mezclaron entre el contingente, jóvenes no identificados quienes comenzaron a golpear violentamente la puerta de cristal. A las 13:55 horas el vidrió se venció volando en pedazos una parte. La otra tenía película y dio trabajo terminar de abrirla para poder meterse. Adentro, un guardia de seguridad privada, miraba absortó mientras el cristal se esparcía por todo el vestíbulo. Enseguida fueron e inutilizaron la cámara.

Luego, los jóvenes ingresaron a la torre y realizaron pintas por los baños, las puertas de las oficinas, las paredes. No es posible calcular el monto de los daños, porque es imposible entrar. En tanto, afuera, un grupo de estudiantes se prepara a quedarse a esperar el diálogo. Sin embargo, la violencia expresada este lunes al mediodía hará prácticamente imposible la negociación. La interlocución se ha roto, porque y ahora, ¿ahí en la torre, con quién se dialoga?
