Borran huellas de protesta en Cuernavaca tras el 8M
CUERNAVACA, Mor., 8 de marzo de 2026.- En un hecho sin precedentes que marca un respaldo simbólico de alto impacto para el movimiento feminista en la entidad, la Familia Zapata Salazar emitió una postura oficial tras las intervenciones y pintas realizadas a la estatua del General Emiliano Zapata en el centro de Cuernavaca durante la movilización de este 8 de marzo.
A través de un documento dirigido a la opinión pública, los descendientes directos del "Caudillo del Sur" manifestaron que, si bien guardan un profundo respeto por los monumentos que honran la memoria de su ancestro, entienden que el zapatismo es una "lucha viva" por los derechos de los sectores históricamente vulnerados.
La familia subrayó que el verdadero legado de Emiliano Zapata no reside en estatuas inmóviles, sino en la búsqueda de la justicia social, causa que hoy encuentran reflejada en el reclamo de las miles de mujeres que desbordaron las calles de la capital.
"Lo que verdaderamente honra el legado de la familia Zapata Salazar no es la limpieza de un monumento, sino los hechos y la protección de la integridad de cada mujer. Las paredes se limpian y el bronce se restaura; sin embargo, las vidas que se pierden dejan marcas permanentes", dicta el comunicado.
Para los Zapata Salazar, la exigencia de seguridad —acentuada este año por los casos de las estudiantes de la UAEM— resuena con los valores de libertad y tierra que defendió el General. Reiteraron que la lucha por la dignidad humana siempre estará por encima de cualquier objeto material, validando así la iconoclasia (pintas e intervenciones) como una forma legítima de manifestación.
"Honramos el monumento como símbolo de nuestra historia, pero priorizamos la vida y la dignidad humana como el mayor legado de Emiliano Zapata", concluyó la familia, cerrando su mensaje con la emblemática frase: "La justicia es de quien la merece".