Las Batallas
Quienes hemos trabajado con temas de infraestructura sabemos que recuperar una instalación deteriorada puede ser más complejo que construir una nueva. Antes de intervenir hay que conocer su historia, revisar las condiciones en las que opera y determinar qué necesita para funcionar correctamente. Los años sin mantenimiento suelen acumular problemas que terminan por comprometer el servicio para el que fue construida.
Pienso en ello a propósito de los esfuerzos que encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum para recuperar la infraestructura hospitalaria del país. Durante años, el deterioro de muchos servicios públicos se volvió parte de la vida cotidiana de millones de mexicanos. Instalaciones que dejaron de recibir mantenimiento, equipos insuficientes y espacios que fueron perdiendo capacidad de atención. Las consecuencias las conocen bien las familias que han tenido que buscar servicio médico fuera de las instituciones públicas, a costa de su economía.
La recuperación de estos servicios ocupa hoy un lugar importante en la política de salud del Gobierno de México. En Cuernavaca tenemos dos ejemplos recientes: el Hospital General Regional número 1 del IMSS recibe inversión para modernizar sus áreas críticas, mientras que el Hospital General del ISSSTE reabrió sus puertas con la presencia de la Presidenta. Son instituciones que forman parte de la historia de nuestra ciudad y de la vida de miles de trabajadores, docentes, servidores públicos, pensionados y sus familias.
La gobernadora Margarita González Saravia ha acompañado estos esfuerzos desde el ámbito estatal, en una coordinación que resulta indispensable para atender las necesidades de salud de Morelos.
Ahora bien, las inversiones hospitalarias también obligan a revisar las condiciones de la ciudad en la que se encuentran. Cuernavaca concentra servicios médicos que atienden a una población mucho mayor que la de nuestro municipio. Todos los días llegan pacientes de distintas regiones del estado, algunos después de varias horas de traslado, acompañados por familiares que deben resolver dónde esperar, qué comer y cómo regresar a sus comunidades.
Basta observar los alrededores de un hospital durante las primeras horas de la mañana para comprender la dimensión de esa actividad. El transporte público, la circulación vehicular, las banquetas y los espacios de espera forman parte de la experiencia de quienes acuden a recibir atención médica. Para una persona enferma, una calle en mal estado o un acceso complicado pueden representar una dificultad considerable. Lo mismo ocurre con las familias que acompañan a sus pacientes durante jornadas enteras.
Por su concentración de servicios médicos, Cuernavaca cumple una función regional que merece mayor atención en la planeación urbana. Esa condición supone responsabilidades específicas para el gobierno municipal en términos de vialidades, alumbrado público, las condiciones de accesibilidad y el ordenamiento del espacio público alrededor de los hospitales.
He insistido en otras ocasiones en que los problemas de una ciudad deben analizarse desde su funcionamiento cotidiano. La infraestructura requiere mantenimiento, pero también una visión de conjunto. De poco sirve mejorar las condiciones de acceso a un servicio si el entorno inmediato sigue presentando dificultades precisamente por la falta de atención de la autoridad municipal.
La inversión federal en los hospitales de Cuernavaca es una oportunidad para revisar las prioridades de nuestra ciudad. La coordinación entre los tres órdenes de gobierno debe traducirse en acciones que correspondan a las atribuciones de cada uno. Al municipio le toca atender las condiciones urbanas que permiten a miles de personas llegar diariamente a estas instituciones.
Recuperar lo público implica asumir esas responsabilidades. La modernización de los hospitales merece ir acompañada de propuestas que definan mejores condiciones de accesibilidad. Cuernavaca recibe todos los días a familias de distintos municipios de Morelos que vienen buscando atención médica. La manera en que nuestra ciudad las recibe también debe formar parte de la discusión sobre el derecho a la salud.
*Javier Bolaños es egresado del Instituto Politécnico Nacional, con larga trayectoria en la función pública y experto en gestión hídrica.




