¿Sabías que tienes derecho a poseer un arma en casa? Esto dice la ley
CUERNAVACA, Mor., 4 de abril de 2026.- En un ríspido debut diplomático, el nuevo canciller de México, Roberto Velasco, marcó la línea de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum ante los organismos internacionales, al rechazar de tajo la intervención de la Asamblea General de la ONU en la crisis de desapariciones que atraviesa el país.
El posicionamiento de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) surge como respuesta a la solicitud del Comité contra la Desaparición Forzada (CED) de las Naciones Unidas, que busca escalar el caso mexicano al pleno global ante la sospecha de un patrón "generalizado y sistemático" de este delito.
A través de un comunicado oficial, la SRE calificó el informe del organismo internacional como “tendencioso” y carente de rigor técnico. El gobierno mexicano sostuvo que la narrativa de la ONU ignora los avances institucionales en materia de búsqueda e identificación forense logrados en los últimos años.
“No existe una política de Estado para desaparecer personas”, enfatizó la Cancillería, atribuyendo la mayoría de los casos actuales a las dinámicas de la delincuencia organizada y no a una acción dirigida desde el aparato gubernamental.
Este es el primer gran reto para Roberto Velasco tras su reciente nombramiento. Su estreno ocurre en un contexto de máxima tensión, donde organismos como la ONU y medios internacionales como El País advierten que México ya acumula más de 130 mil personas desaparecidas, señalando además graves fallas en los sistemas forenses y una impunidad que revictimiza a las familias.

Puntos clave del rechazo mexicano:
Mientras sectores del oficialismo respaldan la postura de Velasco como una defensa de la dignidad nacional, colectivos de víctimas y organizaciones de derechos humanos han manifestado su preocupación. Advierten que el rechazo a la ayuda internacional podría profundizar el aislamiento de México en materia de derechos humanos y retrasar la identificación de miles de restos que permanecen en fosas y semefos de todo el país.
El debate queda abierto en un momento donde la presión de los organismos multilaterales choca con la nueva visión de la política exterior mexicana, en un escenario donde la cifra de ausencias no deja de crecer.