Bajo el volcán: Demasiado al norte
CUERNAVACA, Mor., 1 de abril de 2026.- Para quienes buscan una alternativa al turismo de sol y agua en esta Semana Santa, los Altos de Morelos se consolidan como el refugio perfecto. Esta región, enclavada en las faldas del volcán Popocatépetl, ofrece una inmersión profunda en tradiciones centenarias, gastronomía de identidad y un misticismo que envuelve sus calles empedradas.
Municipios como Tetela del Volcán y Zacualpan de Amilpas destacan por celebraciones emblemáticas que no solo son actos de fe, sino auténticas joyas del patrimonio cultural inmaterial de México.
En Tetela del Volcán, la figura de los sayones es el alma de las procesiones. Estos personajes, ataviados con monumentales sombreros de papel china de colores vibrantes y máscaras de cuero, representan a los soldados romanos, pero con una estética única de la región. Su presencia marca el ritmo entre el Jueves Santo y el Domingo de Resurrección, especialmente en el entorno del exconvento de San Juan Bautista, pieza arquitectónica del siglo XVI y Patrimonio de la Humanidad.
Por su parte, Zacualpan de Amilpas ofrece una experiencia que combina lo espiritual con lo festivo. Sus calles se llenan de color con la tradicional quema de toritos durante las noches más importantes de la semana, un espectáculo de pirotecnia que ilumina la plaza principal. Además, su oferta gastronómica, que incluye el famoso café de la zona y platillos tradicionales, refleja la riqueza culinaria que ha pasado de generación en generación.
Más allá de los ritos religiosos, la zona de los Altos permite disfrutar de:
Con una mezcla de hospitalidad y tradiciones vivas, los Altos de Morelos se posicionan como un destino cercano y seguro para quienes buscan vivir estos días santos en familia, rodeados de historia y cultura.




