Confía Morena en lograr consensos y designar titular de la CEARV
CUERNAVACA, Mor., 11 de mayo de 2026.– La crisis de desapariciones en Morelos alcanzó una cifra alarmante que supera las 2 mil personas, un fenómeno que no solo expone la fragilidad de la seguridad en la entidad, sino también la falta de coordinación institucional. En el marco del Día de las Madres, la exigencia de justicia se trasladó a las calles, donde los colectivos de víctimas evidenciaron que, mientras ellas buscan, las autoridades municipales parecen "desdeñar" la emergencia.
De acuerdo con datos analizados por la organización Morelos Rinde Cuentas, la tipología de las personas desaparecidas en la entidad revela patrones preocupantes. Del total de víctimas, el 31% son mujeres, un sector especialmente vulnerable en contextos de violencia de género y trata.
La estadística señala que la mayor concentración de casos se encuentra en el rango de edad de los 15 a los 35 años, afectando principalmente a la población joven y productiva del estado. Municipios como Cuernavaca, Cuautla y Jiutepec encabezan la lista con el mayor número de registros, consolidándose como focos rojos de esta problemática.
Este 10 de mayo, lejos de ser una celebración, se convirtió en una jornada de resistencia. Colectivos de madres buscadoras marcharon por las principales avenidas de la capital morelense para instituir el "Pasillo de la Verdad", una ampliación del memorial ubicado frente al Palacio de Gobierno.
Con fotografías, fichas de búsqueda y consignas, las madres recordaron que para ellas no hay nada que festejar mientras sus hijos sigan faltando en casa. Denunciaron que las autoridades han intentado minimizar las cifras y que la creación de este pasillo es una respuesta a la necesidad de hacer visible lo que el Estado pretende ocultar: una crisis humanitaria que no cesa.
Por su parte, el titular de la Comisión de Búsqueda de Personas del Estado de Morelos, Óscar Alfredo Valdepeña Mendoza, reconoció en entrevista con El Regional del Sur que, aunque se trabaja a "marchas forzadas" en coordinación con la federación, existe un obstáculo crítico: la indiferencia de los gobiernos municipales.
El comisionado acusó directamente a varios ayuntamientos de desdeñar las labores de búsqueda, al no aportar personal, herramientas ni información clave en las primeras horas de las desapariciones, que son vitales para localizar a las víctimas con vida. Señaló que muchos municipios ven la búsqueda como una responsabilidad ajena, lo que retrasa los operativos y deja a las familias en un estado de desprotección total ante la burocracia local.
Mientras las comisiones estatal y federal intentan agilizar los trabajos de identificación humana y prospección en fosas, las familias aseguran que el ritmo es insuficiente. Para las madres buscadoras, los más de 2 mil desaparecidos en Morelos no son estadísticas de una tabla de Excel, sino vidas arrebatadas que hoy forman parte de un memorial que sigue creciendo en el corazón de Cuernavaca.