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Ciudad de México, 3 de octubre de 2026.- América Latina y el Caribe enfrentan un doble desafío educativo: aumentar los recursos destinados a las escuelas y garantizar que se distribuyan de manera equitativa y se utilicen con mayor eficiencia, señala un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
El documento Sostenibilidad financiera, equidad y eficiencia de la inversión educativa como requisitos habilitantes para la transformación educativa en América Latina y el Caribe 2025, elaborado con la participación de Unicef, Unesco y Banco Mundial, advierte que la inversión educativa pública en la región se ha debilitado en los últimos años.
En 21 países de América Latina y el Caribe, la proporción del gasto público destinado a educación disminuyó de 14 por ciento en 2019 a 12.9 por ciento en 2022. Ese último año, la inversión promedio fue de 2 mil 478 dólares por persona en edad escolar, equivalentes a cerca de 45 mil pesos.
El diagnóstico regional señala que este nivel de inversión por estudiante representa apenas 37.7 por ciento del registrado en Europa y Asia Central, 64.6 por ciento del correspondiente a Medio Oriente y Norte de África, y 73.9 por ciento del de Asia Oriental y el Pacífico.
La reducción del gasto público también tiene efectos sobre las familias, que terminan absorbiendo una parte importante del costo de la educación.
Hogares de menores ingresos absorben mayor costo educativo
En los países de ingresos medios bajos, los gobiernos cubren en promedio 54 por ciento del financiamiento educativo, mientras que las familias aportan 43.9 por ciento.
En los países de ingresos medios altos, la participación estatal alcanza 67.7 por ciento y la de los hogares se ubica en 32.1 por ciento. En contraste, en los países de altos ingresos las familias cubren en promedio 19.6 por ciento del costo educativo.
El informe también advierte que un mayor presupuesto no garantiza por sí mismo mejores resultados. Como ejemplo, señala que Armenia invierte por niño menos de un tercio de lo que destina Chile, pero alrededor de dos terceras partes de los niños de 10 años alcanzan una comprensión lectora adecuada para su edad en ambos países.
Otro caso citado es Turquía, que invierte menos por estudiante que República Dominicana: 2 mil 630 dólares frente a 3 mil 173 dólares. Sin embargo, registra una pobreza de aprendizaje inferior a 20 por ciento, mientras que en el país caribeño alcanza 80 por ciento.
La Cepal aclara que estos ejemplos no implican que aumentar el gasto sea innecesario. Por el contrario, considera que elevar la inversión sigue siendo una condición necesaria, particularmente en países con bajos niveles históricos de gasto por estudiante.
El planteamiento del organismo es combinar una mayor inversión con una mejor asignación y focalización de los recursos, tomando en cuenta las condiciones específicas de cada territorio.
Para ello, el costo real de educar debería considerar factores como materiales, formación y remuneración docente, infraestructura, transporte y conectividad digital.