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Foto: Especial

Escenario Político/Daniel Adame

 
| 01 de febrero de 2017 | 9:26
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Tentaciones autoritarias para “demócratas”

Nuestra convulsa América Latina sigue dando mucho de qué hablar, particularmente porque las tentaciones autoritarias siguen a la orden del día entre los presidentes supuestamente demócratas y libertarios. Cuidado.

En el caso Venezuela, el Presidente Nicolás Maduro se declara en rebeldía ante las determinaciones adoptadas por la Asamblea Nacional, lo que vaticina una confrontación creciente y el choque de trenes en el que un golpe de mesa del mandatario, ante la imposibilidad de imponer sus decisiones, lo haga ceder a la tentación autoritaria más radical de la que ya ostenta. Que el Ejército está a favor del pueblo, de la nación, ni duda cabe, pero ¿qué garantiza que no haya una nueva escalada de encarcelamientos de nuevos presos políticos entre la disidencia? Posiciones extremas en las que nadie está dispuesto a la transición.

En Bolivia, el pueblo vía consulta dijo a Evo Morales que no permitirá que se reelija como Presidente. Casi tres cuartas partes del país se pronunciaron en ese sentido. Ahora falta estar atentos no sólo a las declaraciones, sino sobre todo a la decisión que adopte el mandatario de origen indígena: respeta la voluntad popular o se impone. Si bien su origen haría pensar en la sensatez y fidelidad a las decisiones de su pueblo, la tentación está ahí.

Pero en este caso conviene analizar por qué la expresión en tal sentido de la gente. Si se trató de una evaluación del desempeño de Evo, queda claro que resulta ampliamente reprobado, al menos en la percepción social, acaso guiada por los más recientes escándalos por la corrupción al interior de su gobierno.

En Colombia, las negociaciones culminaron y el plebiscito vinculante ha dicho NO a la negociación liderada por la administración del presidente, Juan Manuel Santos (requirió la aprobación del 13 por ciento del electorado):regresaron los golpes al Ejército de Liberación Nacional y el ultimátum para que se sume al proceso de paz, so pena del aplastamiento. Si bien en este caso podría concedérsele un mucho de razón al Presidente Santos, el hecho es que, roto el diálogo, la puerta está abierta al derramamiento de más sangre. Y hay que ponerlo sobre la mesa: ¿hasta qué punto es una acción justificada, y hasta cuál se trata de un acto de ruptura unilateral al menor pretexto para aplastar? Tiempo al tiempo.

La desesperación en Argentina cada vez va creciendo como la galopante inflación y la ausencia de expectativas prontas de solución. Aún es muy poco tiempo para pedirle resultados al Presidente Macri, pero lo que se ve es tremendamente preocupante, en dos vertientes: uno, porque no quedan muchas otras salidas, y dos, justamente porque la solución que está ofreciendo el nuevo mandatario significa el pago de los llamados “Fondos Buitre” y la flexibilización de sus leyes para que la voracidad de los inversionistas norteamericanos se imponga.

¿Cómo va a tomar el pueblo argentino, tan proclive a defenderse de todo aquello que no le parece, el entreguismo como fórmula de solución a los problemas económicos desesperantes de la nación?

Y más interesante aún: ¿qué decisión tomaría el Presidente, si ceder ante la voluntad popular y terminar de quebrar al país, o imponerse incluso por la fuerza para aplicar los dictados de Estados Unidos? Y falta por ver el desenlace de los escándalos de corrupción a la ex presidente, Cristina Fernández y asociados.

Son sólo algunos de los casos más representativos, aunque pueden citarse otros.

Para responder la interrogante en torno a si se impondrá la negociación o el golpe autoritario, que cada país eche un vistazo a los siguientes referentes: la fortaleza de sus instituciones, el perfil de sus presidentes, la madurez de los opositores, el riesgo del derramamiento de sangre y la fidelidad de las fuerzas armadas a sus pueblos y no a los aprendices de tirano.

No queremos una América en llamas como Europa y Asia.

El problema es que nosotros ya éramos un gran siniestro mucho antes que comenzara la edad incierta en la historia mundial con la inauguración de Donald Trump en la elite del poder y su propuesta de “hacer otra vez más grande a Estados Unidos” con su enfoque aislacionista, proteccionista, racista y un largo etcétera.

*Politólogo y Administrador Público por la Universidad Iberoamericana, México. Graduado con Mención Honorífica. Profesor de ciencia política, concluyó sus estudios de postgrado en Estudios Electorales por la UNSM, Argentina y la USAL, España. Jurado del premio Nacional de Periodismo, 2015.