Vinculan a proceso a hombre por abuso sexual agravado en Xoxocotla
José Guadalupe “N”, exintegrante del grupo antisecuestros de la Policía Judicial de Morelos, fue detenido por su probable responsabilidad en el delito de tortura. La investigación apunta al caso de la mujer que pasó 25 años en prisión acusada de un secuestro que sostiene nunca cometió.
Veintiocho años después de que María Luisa Villanueva Márquez fuera detenida y enviada a prisión por un supuesto secuestro, uno de los hombres que habría participado en los hechos que marcaron su vida volvió a quedar en el centro de una investigación penal.
La Agencia de Investigación Criminal (AIC) cumplimentó una orden de aprehensión contra José Guadalupe “N”, quien en 1998 formaba parte del entonces grupo antisecuestros de la Policía Judicial de la Procuraduría General de Justicia de Morelos. La Fiscalía lo señala como probable responsable del delito de tortura cometido contra una mujer detenida durante aquella investigación.
Aunque la Fiscalía no identifica públicamente a la víctima, los datos oficiales del caso coinciden con la historia de María Luisa Villanueva, quien fue detenida el 6 de enero de 1998, cuando tenía 23 años, y posteriormente acusada de participar en un secuestro. Villanueva ha sostenido durante años que fue víctima de una detención arbitraria, tortura y fabricación de pruebas para hacerla aparecer como responsable.
De acuerdo con su testimonio y con elementos que posteriormente fueron incorporados a su defensa, permaneció varios días bajo custodia de agentes antisecuestros antes de ser puesta a disposición del Ministerio Público. Su defensa sostiene que durante ese periodo fue sometida a tortura y obligada a confesar un delito que no había cometido.
El resultado de aquel proceso fue una sentencia de 30 años de prisión, de los cuales María Luisa cumplió aproximadamente 25 años recluida en el penal de Atlacholoaya.
Una libertad que nunca consideró justicia
La salida de prisión de María Luisa, ocurrida en febrero de 2023, tampoco significó el cierre del caso.
Después de un cuarto de siglo privada de su libertad, obtuvo el beneficio de remisión parcial de la pena, una medida que permitió su excarcelación antes de concluir formalmente la condena. Sin embargo, ella se negó a abandonar el penal porque su objetivo era salir con un reconocimiento judicial de su inocencia y no mediante un beneficio relacionado con la reducción de la pena.
El 2 de febrero de 2023, ante su negativa, fue sacada del área femenil del penal por custodias que la llevaron cargada hasta el exterior. Villanueva reclamó entonces que salir de esa manera significaba abandonar la prisión sin que el Estado reconociera que había sido encarcelada injustamente.
Desde entonces, su lucha dejó de ser solamente por recuperar la libertad. Se convirtió en una batalla para conseguir que las autoridades reconozcan formalmente su inocencia, anulen la sentencia y sancionen a quienes, según su denuncia, participaron en la fabricación del caso.
La lucha jurídica después de la cárcel
Desde 2014, con el acompañamiento de su abogado Eutiquio Damián Santiago, Villanueva comenzó a impulsar acciones legales para esclarecer la detención, denunciar la tortura y demostrar que fue utilizada como responsable de un delito que sostiene no cometió.
Uno de los elementos centrales de su defensa fue el Protocolo de Estambul, instrumento internacional utilizado para documentar posibles casos de tortura. De acuerdo con su defensa, la evaluación realizada a María Luisa encontró secuelas compatibles con la tortura que denunció haber sufrido durante los días que permaneció bajo custodia de los agentes antisecuestros.
En 2023, la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Morelos emitió una recomendación por violaciones graves a sus derechos humanos. Posteriormente, en 2025, la Fiscalía General del Estado ofreció una disculpa pública a Villanueva por actos cometidos en enero de 1998 por servidores públicos de la entonces Procuraduría General de Justicia. El propio documento oficial reconoce que aquellos servidores públicos vulneraron su integridad.
Pero la disculpa institucional no ha significado para Villanueva el reconocimiento judicial de inocencia.
En enero de 2024, una Sala del Tribunal Superior de Justicia de Morelos rechazó su solicitud de reconocimiento de inocencia. Posteriormente, la justicia federal concedió un amparo que ordenó reponer el procedimiento, al considerar que debían revisarse nuevamente los elementos relacionados con su petición.
El caso volvió a ser revisado en junio de 2026. Sin embargo, el Tribunal Superior de Justicia nuevamente negó el reconocimiento de inocencia y la anulación de la sentencia. Villanueva anunció que continuaría su batalla jurídica ante otras instancias.
Ahora aparece un personaje clave
En medio de esta batalla, la detención de José Guadalupe “N” adquiere una relevancia particular.
La Fiscalía sostiene que el exagente, quien pertenecía al grupo antisecuestros en la época en que Villanueva fue detenida, es probable responsable de tortura contra una mujer durante aquella investigación.
La institución no ha confirmado oficialmente que la víctima sea María Luisa Villanueva; sin embargo, la coincidencia de fechas, corporación, tipo de delito investigado y circunstancias del caso coloca al detenido como un personaje clave en la historia que durante casi tres décadas ha contado Villanueva.
La propia Fiscalía informó que, de acuerdo con las indagatorias, el entonces agente habría torturado a una mujer para obtener una confesión que la vinculara con un secuestro y que posteriormente derivó en una sentencia de 30 años de prisión.
El señalamiento es especialmente relevante porque la tortura es precisamente uno de los ejes centrales de la defensa de Villanueva y de las investigaciones que ha impulsado durante años. Además, la Fiscalía Morelos destacó que en los últimos 15 años no se había cumplimentado una orden de aprehensión por el delito de tortura, por lo que la captura representa un precedente relevante para la institución.
28 años después
La detención de José Guadalupe “N” no significa, por sí misma, que María Luisa Villanueva haya obtenido el reconocimiento judicial de inocencia ni que el detenido haya sido declarado culpable. Será un juez quien determine su situación jurídica y la responsabilidad que pudiera corresponderle.
Pero sí abre una nueva etapa en un expediente que parecía condenado a permanecer en el pasado.
Durante 25 años, María Luisa estuvo en prisión. En los tres años transcurridos desde su salida, ha continuado exigiendo que el Estado no solamente la deje en libertad, sino que reconozca que su encarcelamiento estuvo marcado por graves violaciones a sus derechos humanos.
Ahora, la aprehensión de un exagente del grupo antisecuestros por un delito de tortura coloca nuevamente aquella historia frente a los tribunales.
Si la investigación confirma que José Guadalupe “N” fue uno de los agentes que participaron en la tortura denunciada por Villanueva, su detención podría convertirse en una pieza fundamental para esclarecer cómo se construyó el expediente que terminó enviándola a prisión durante un cuarto de siglo.
Para María Luisa, la libertad llegó hace tres años. La justicia, sin embargo, sigue pendiente.