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Cuernavaca, Mor., 25 de octubre de 2026. Ambientalistas y vecinos de la zona oriente de Cuernavaca advirtieron que se organizarán para impedir la destrucción de La Cazahuatera, luego de que el Tribunal de Justicia Administrativa (TJA) de Morelos concedió una suspensión a la inmobiliaria que pretende construir torres de departamentos y suites hoteleras en el predio.
Flora Guerrero Goff, integrante de Guardianes de los Árboles, sostuvo que retomarán la organización ciudadana para defender este espacio, considerado uno de los últimos relictos de selva baja caducifolia que sobreviven en la capital morelense.
La Cazahuatera ocupa una superficie aproximada de entre cuatro y cinco hectáreas en la colonia Ricardo Flores Magón, entre el Paseo Cuauhnáhuac y el Paso Exprés. En el terreno se encuentran alrededor de mil 600 árboles nativos, además de diversas especies de fauna silvestre.
A diferencia de un parque urbano convencional, el predio conserva parte del ecosistema original de la región, pese al crecimiento de la mancha urbana. Entre las especies que habitan en el lugar se encuentran cacomixtles, mapaches, ardillas, tlacuaches, aves e insectos.
La selva baja caducifolia ha sido reducida por la expansión urbana, los cambios de uso de suelo y los monocultivos. Investigadores señalan que en Cuernavaca apenas quedan alrededor de 200 hectáreas de este ecosistema en buen estado de conservación.
La Cazahuatera cumple funciones ambientales relevantes para la zona, entre ellas la regulación de la temperatura, la infiltración del agua de lluvia al subsuelo y el control de escurrimientos durante la temporada de precipitaciones.
Su barranca funciona como un desagüe natural, por lo que la impermeabilización del terreno podría agravar los encharcamientos y las inundaciones. Además, la vegetación contribuye a conservar la biodiversidad y mantener corredores ecológicos en una ciudad con una disponibilidad limitada de áreas verdes públicas.
El predio cobró notoriedad por el proyecto inmobiliario Alto Verde, promovido por Grupo Portenta, que contempla torres habitacionales y desarrollos de uso mixto.
Ambientalistas advierten que la construcción podría implicar la pérdida de una parte importante del arbolado, afectar a la fauna silvestre y aumentar la presión sobre el suministro de agua y la circulación vehicular en una zona que enfrenta problemas desde hace años.
Vecinos, ambientalistas e investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) han planteado que La Cazahuatera sea declarada Área Natural Protegida o se convierta en un jardín botánico temático.
Guerrero Goff sostuvo que la suspensión concedida a la inmobiliaria no es definitiva y aseguró que continuará la movilización ciudadana para proteger el predio.
“Nadie puede estar por encima de la ley. Mucho menos un magistrado”, expresó la integrante de Guardianes de los Árboles, al referirse a la resolución del Tribunal de Justicia Administrativa, presidido por el magistrado Guillermo Arroyo Cruz.
La activista recordó que el Programa de Ordenamiento Ecológico y Territorial del Municipio de Cuernavaca de 2009 establece restricciones para los asentamientos humanos en la Unidad de Gestión Ambiental 139, correspondiente a La Cazahuatera, según expuso.
Habitantes de las colonias Satélite, Ricardo Flores Magón y Vicente Estrada Cajigal también manifestaron su disposición a emprender acciones para evitar la destrucción del espacio. A esta postura, de acuerdo con la información proporcionada, se han sumado decenas de ciudadanos.