Bajo el volcán: Demasiado al norte
Comencé a leer a Shari Lapena (Canadá) de manera accidental por ahí del año 2017. En mi recorrido habitual por una librería con nombre de personaje histórico de la India, cayó en mis manos La pareja de a lado. Me gustó la portada, leí la sinopsis y me sentí atrapado. Además éste estaba publicado por una editorial maravillosa como lo es SUMA, parte del gigante de la industria Penguin Random House.
En la literatura, como en la vida misma, las apariencias engañan…
Lo maravilloso en los libros es que quien escribe puede hacer lo que quiera. Me gusta ver las fotografías de los escritores, muchas veces la imagen mental que uno podría tener de ellos es completamente opuesta a como lucen realmente. En las fotografías, Shari Lapena parece ser un pan de Dios, una señora encantadora con lentes y una sonrisa tierna que en cualquier momento te podría ofrecer una deliciosa galletita. En su literatura, Lapena es violenta, turbia, agresiva y directa. Al lector lo lleva a ambientes tétricos en los que puede pasar cualquier cosa, nada es lo que parece y las personas aparentemente inofensivas resultan ser seres monstruosos.

Lapena era abogada y maestra de inglés, había escrito algunas historias cortas pero en 2016 lo dejó todo para dedicarse de lleno a su gran pasión, la literatura. Muy en específico al género del suspenso. Shari se enfoca en desenmascarar la perfección superficial de los suburbios para revelar secretos oscuros y traiciones familiares.
De la autora canadiense he leído; La pareja de a lado (2016), Un extraño en casa (2017), Un invitado inesperado (2018), Alguien a quien conoces (2020).
Me fascina la manera en que expone la condición humana y como se pueden comportar las personas en situaciones limítrofes. En los cuatro libros, antes mencionados, que he leído de ella, el pasado de los personajes juega un papel fundamental en la historia, éste los persigue y los atormenta.
Les dejo un párrafo de “Un invitado inesperado”, que en mi opinión sintetiza la literatura de Shari Lapena.
«Ha pasado mucho tiempo con estas personas en este fin de semana tan espantoso: ha conocido sus secretos; al menos, algunos de ellos. Todos se han abierto en canal. Y, aún así, todavía siente que apenas los conoce. Ha sobrevivido a este fin de semana sólo para sacar de él algo desagradable: ha aprendido que nunca se conoce de verdad a los demás. Es aterrador. Porque no se puede estar segura, ¿verdad? Cuando salga de aquí y regrese al mundo, pensará en todas las personas que conozca como posibles portadores de maldad…»
Somos los libros que leemos…