Bajo el volcán: Demasiado al norte
El conflicto bélico que se desarrolla en Medio Oriente ha tenido consecuencias lamentables, comenzando por los más de mil civiles acaecidos en Irán. La industria aeronáutica ha sufrido afectaciones importantes. Cerca de catorce mil vuelos han sido cancelados por la inseguridad en el espacio aéreo. Pasajeros de todo el mundo se han quedado varados. Uno de los mexicanos en esta situación es el escritor veracruzano de origen catalán, Jordi Soler; quien se quedó atrapado en Indonesia.
El 5 de marzo, el escritor publicó en su cuenta de X:
“Atrapado en Asia gravitando entre Indonesia y Singapur traduzco del inglés a Shuntaro Tanikawa. El poeta japonés marca el ritmo de la espera, un poema tras otro me acerco al avión que, cuando la guerra nos permita atravesar el Medio Oriente, va a llevarme de regreso a casa.”
Jordi Soler es de mis autores mexicanos favoritos. El otrora locutor de Radioactivo, explora de manera magistral la memoria heredada, donde los traumas y las historias de los antepasados configuran la identidad de quienes nacieron décadas después.
Soler escribe, a menudo, desde la frontera emocional entre México y España. Su literatura explica cómo el exilio republicano no sólo cambió a los que llegaron, sino que también fundó una nueva mitología en tierras mexicanas.
A diferencia de la historia oficial que busca héroes, el veracruzano se enfoca en los derrotados. Dignifica el fracaso y muestra cómo la pérdida puede ser un motor de resistencia.

La guerra perdida (2012) es una trilogía que consta de las novelas: Los rojos de ultramar, La última hora del último día y La fiestra del oso. A través de una narrativa que mezcla la biografía familiar con la ficción, el novelista expone las huellas psicológicas y generacionales que dejó la Guerra Civil Española en los exiliados que llegaron a México.
Los rojos de ultramar (2004). Narra la historia de Arcadi, el abuelo del autor, quien tras perder la Guerra Civil Española huye a Francia, sobrevive a un campo de concentración. Finalmente se exilia en la selva de Veracruz, donde intenta recrear su mundo perdido.
La última hora del último día (2007). La familia del autor, exiliados catalanes, se instalan en lo más profundo de la selva jarocha. Durante años, esperan la caída de Franco y el resurgimiento de la república mientras echan raíces en un territorio inhóspito. Los exiliados aprenderán que en ese mundo selvático sólo subsistirá lo primigenio.
La fiesta del oso (2009). Arcadi, el abuelo del autor, espera la llegada de su hermano Oriol que desapareció a consecuencia de la Guerra Civil Española en febrero de 1939. Durante décadas, Arcadi estará a la expectativa de saber algo de Oriol. Muchos años después, el narrador hará un descubirmiento inesperado en un pueblo del sur de Francia.
Recomiendo sobremanera esta trilogía porque Soler nos narra con maestría el choque de dos mundos, así como la añoranza de un país arrebatado por una guerra entre iguales.
Somos los libros que leemos…