Bajo el volcán: Demasiado al norte
Adivina, adivinador: avanza lento, se encuentra en constante negociación, al centro de este están los cuidados colectivos y rechazan el patriarcado, el racismo y el capitalismo. ¿Qué es? La colectividad.
La colectividad nos invita a pensar y estar en un mundo que es más justo, más cuidado y más libre; donde las posibilidades son infinitas mientras nos mantengamos juntos. Autoras feministas que han trabajado este concepto, como Julieta Paredes y Rita Segato, sostienen que la comunidad es un principio ético, es decir, no se trata de un lugar idílico, sino de un espacio de conflicto, de negociación y de cuidados. Las autoras no se refieren a que en los colectivos se la viven peleando, sino que se trata de conciliar entre los integrantes para conseguir el máximo beneficio COMO COLECTIVO. Sí, eso se refiere a que en lo individual puedes perder, pero como colectivo siempre ganarás.
Imaginemos que un grupo de padres ciclistas en CDMX se ponen de acuerdo para pedalear todas las mañanas a la escuela. Algunos de los niños ya tienen su propia bici y la idea es que ellos puedan comenzar a pedalear también, a apropiarse de estos espacios urbanos que les pertenecen no solamente al cochismo rapaz. Para lograr este “bici-bus”, los padres deben de llegar a ciertos acuerdos: punto de encuentro, horario, usar un chaleco amarillo que identifique a todos los integrantes, entender que se pedaleará a la velocidad de los más pequeños, los adultos deberán de mantenerse a los lados protegiendo al colectivo y algunos de ellos harán barreras ciclistas cuando tengan que atravesar espacios que no están confinados.
Esta organización parece una tarea titánica a la que muchos individuos se rinden, pero aquellos que creen en el colectivo, serán pacientes durante la negociación porque saben que el beneficio será un cuidado mutuo, un viaje a la escuela pacífico y seguro. Los niños que son parte del bici bus sabrán que todas esas personas estarán para ayudarles, no solamente a cruzar avenidas en bici, sino a lograr proyectos que beneficien al colectivo.
¡Ojo! El colectivo no se trata de estar en un espacio del que puedes robar ideas para sacar ventaja. Aquí, la ventaja se logra juntos y se celebra juntos. Claro, se celebran los éxitos de los individuos, pero nunca aquellos éxitos que hayan sido a costa del colectivo. Por eso, las autoras también coinciden en que estos espacios se rigen bajo una sororidad política, es decir, no se trata de amistades superficiales, sino de alianzas estratégicas que buscan lugar contra ideas estructurales que impiden que, en el caso del ejemplo de esta columna, las calles las utilicen las bicis y que los coches entiendan que ese asfalto no es suyo, sino de todos, del colectivo: de quien pedalea, de quien camina, de los que usan metro o camión, de todos los que hasta hoy han quedado relegados.




