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CUERNAVACA, Mor., 7 de agosto de 2026.- La explosión de una pipa de gas LP ocurrida el jueves en la colonia Las Granjas, en Cuernavaca, no sólo dejó una estela de personas lesionadas y viviendas dañadas; también puso nuevamente bajo la lupa a Grupo Tomza, uno de los principales actores del sector gasero en el país.
La unidad involucrada en el siniestro pertenece a Gas Titanium, empresa vinculada al mismo grupo empresarial que estuvo relacionado con la tragedia ocurrida en septiembre de 2025 en el Puente de La Concordia, en la Ciudad de México.
En aquella ocasión, una pipa de Transportadora Silza, empresa integrante de Grupo Tomza, explotó mientras circulaba por la zona de Iztapalapa. El accidente dejó 32 personas fallecidas y 63 lesionadas.
Después de la tragedia, se establecieron 143 acuerdos reparatorios con víctimas directas e indirectas, por un monto acumulado de 480 millones de pesos. De acuerdo con la información difundida entonces por autoridades capitalinas, la empresa había cubierto 429 millones de pesos, alrededor del 90 por ciento del monto acordado.
Ahora, menos de un año después, una unidad perteneciente a otra empresa relacionada con el mismo grupo empresarial se encuentra nuevamente en el centro de una investigación, esta vez en Morelos.
A poco más de 24 horas del siniestro ocurrido en Las Granjas, la Fiscalía General del Estado de Morelos ya había recibido 12 denuncias relacionadas con los daños provocados por la explosión.
Las investigaciones buscan establecer con precisión qué originó la fuga de gas y si existieron omisiones o irregularidades que pudieran generar responsabilidades para el operador de la unidad, la empresa propietaria o cualquier otra persona involucrada.
Mientras tanto, la magnitud de los daños materiales comienza a dimensionarse.
De acuerdo con las autoridades municipales, 34 viviendas resultaron afectadas, de las cuales tres presentan daños que las hacen inhabitables hasta que se determine si pueden ser reparadas o requieren una intervención mayor.
A esto se suman daños en vehículos y bienes particulares de los habitantes de la zona.
En cuanto a las personas lesionadas, el saldo reportado por las autoridades es de 22 personas heridas, algunas de ellas con lesiones de gravedad. Entre los casos que han requerido atención especializada se encuentra una mujer que fue trasladada vía aérea a un hospital del IMSS en la Ciudad de México.
La atención médica y la evolución de los lesionados serán otro de los elementos que deberán considerarse al momento de determinar la reparación integral del daño.
Por ahora, no existe una resolución que determine que Gas Titanium sea penalmente responsable de la explosión.
La Fiscalía deberá establecer, mediante peritajes, qué provocó la fuga y posteriormente la deflagración.
Entre los elementos que deberán ser revisados se encuentran las condiciones mecánicas de la pipa, el estado de sus válvulas y conexiones, los sistemas de seguridad, mantenimiento, posibles fallas en el equipo, la operación de la unidad y el cumplimiento de los protocolos establecidos para el manejo y distribución de gas LP.
Si la investigación determina que existió una conducta negligente, una falla atribuible a la empresa o el incumplimiento de alguna obligación de seguridad y que ello tuvo relación causal con el accidente, podrían derivarse responsabilidades penales, civiles y administrativas.
En materia de reparación del daño, podrían incluirse gastos médicos, indemnizaciones por lesiones, posibles incapacidades, reparación o reconstrucción de viviendas, vehículos y otros bienes afectados, además de los conceptos que legalmente correspondan a cada víctima.
El monto, por ahora, no puede determinarse.
Pero el antecedente de La Concordia muestra que una emergencia de estas características puede representar para una empresa una responsabilidad económica de cientos de millones de pesos.
Las empresas que participan en actividades relacionadas con el transporte y distribución de gas LP deben cumplir con disposiciones de seguridad y contar con mecanismos de aseguramiento para responder por posibles daños.
La regulación aplicable contempla seguros de responsabilidad civil y responsabilidad ambiental, destinados a cubrir afectaciones que pudieran generarse a terceros y al medio ambiente.
En el caso de las unidades dedicadas al transporte y distribución de gas LP, las coberturas deben sujetarse a los requisitos establecidos por las autoridades regulatorias y de seguridad correspondientes.
Sin embargo, hasta este viernes no se ha hecho pública la póliza específica de la pipa de Gas Titanium involucrada en la explosión de Cuernavaca, por lo que no es posible establecer todavía cuál es la aseguradora, cuál es la suma asegurada ni hasta qué monto podría responder la cobertura contratada.
Ese documento será fundamental.
La póliza permitirá conocer qué parte de los daños podría ser cubierta por la aseguradora y qué obligaciones económicas, en su caso, podrían recaer directamente sobre la empresa.
El caso de Cuernavaca ocurre después de que una empresa del mismo grupo empresarial enfrentara en la Ciudad de México una reparación de 480 millones de pesos, derivada de 143 acuerdos con víctimas de la explosión de La Concordia.
La diferencia es que en Morelos la investigación apenas comienza y, hasta el momento, no se ha establecido responsabilidad legal alguna contra Gas Titanium.
Pero con 22 personas lesionadas, 34 viviendas afectadas, tres de ellas inhabitables, daños a vehículos y 12 denuncias ya presentadas ante la Fiscalía, el accidente de Las Granjas podría convertirse en un nuevo caso de alto impacto para la empresa gasera.
Ahora corresponderá a las autoridades determinar qué provocó la explosión, quiénes son legalmente responsables y, sobre todo, cuál será el monto de la reparación que deberán recibir las personas afectadas.




