Tiempos Modernos: Claudia, primer paso para obtener justicia
Cada 23 de abril, el mundo celebra el Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor, una fecha que la UNESCO instituyó en 1995 para honrar a Miguel de Cervantes, William Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega, cuyas muertes y nacimientos orbitan esta misma semana. La tradición catalana de regalar una rosa y un libro —la Diada de Sant Jordi— terminó por fusionarse con esta efeméride global, dando origen a una de las celebraciones culturales más hermosas: la Fiesta del Libro y la Rosa.
Pero en Morelos, esta fiesta tiene un sentido particular. No es solo literatura: es una apuesta por la cultura de paz, por el encuentro cara a cara y por la reconstrucción del tejido social en un estado que lo necesita.
Este fin de semana, el 24 y 25 de abril, la UNAM Campus Morelos llevará a cabo la quinta edición de la Fiesta del Libro y la Rosa en el Centro Cultural Jardín Borda, con más de 50 actividades gratuitas: presentaciones de libros, conversatorios, teatro, música, talleres y una expo de editoriales independientes.
El lema de este año, “Nombrar para existir”, no es casual. En un contexto donde la violencia, la desinformación y la polarización erosionan la vida pública, nombrar es resistir. Nombrar es reconocer. Nombrar es construir comunidad.
Fernando Lozano Ascencio, director del CRIM, lo dijo con claridad: la fiesta busca “reposicionar el arte y la cultura contemporánea en la vida social” y recuperar el diálogo respetuoso en tiempos donde las redes, la guerra y la irracionalidad parecen imponerse.
Quadratín Morelos subraya que esta edición espera más de 1,500 asistentes por día y que la temática de cultura de paz es una respuesta directa al clima de tensiones globales y locales.
Y sí: en Morelos, hablar de paz desde los libros no es ingenuidad. Es una forma de resistencia. Es recordar que la palabra sigue siendo un territorio común. Es insistir en que la cultura no es un lujo, sino una necesidad pública.
El Jardín Borda —ese espacio histórico donde han convivido emperadores, artistas, poetas y movimientos sociales— vuelve a ser escenario de encuentro. Y en un estado donde la conversación pública suele estar marcada por la violencia, la Fiesta del Libro y la Rosa es un recordatorio de que la cultura también es seguridad, también es política, también es futuro.
Este fin de semana, Morelos no solo celebra libros. Celebra la posibilidad de seguir nombrándonos. De seguir existiendo.




