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CHILAPA, Gro., 14 de mayo de 2026.- Familias desplazadas por la violencia en tres pueblos nahuas de este municipio reconocieron que sigue vigente el recuerdo del terror que vivieron durante seis días por ataques armados y con drones explosivos.
Cerca de 250 familias de Tula, Xictolán y Acahuehuetlán, permanecen refugiadas en la comunidad de Alcozacán, a donde el miércoles llegaron la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez Velázquez y la gobernadora Evelyn Salgado Pineda.
Después de la visita de las autoridades, no se instaló ningún comedor comunitario para alimentar a las familias y tampoco se les dio opción para vivir temporalmente, ya que deberán esperar hasta el próximo jueves 21 de mayo para que sean censados y esperar ayuda.
Las familias continúan pidiendo comida a los habitantes de Alcozacán, donde acuden a bañarse y preparar alimentos, como arroz y fríjol, que obtuvieron de las pequeñas despensas que les entregaron las autoridades.
Las familias desplazadas dijeron que desconfían del dispositivo que desplegaron las autoridades para restablecer la seguridad y la paz en la zona, ante la violencia de seis días que se vivió por ataques armados y con drones.
Además, aseguraron que no desean regresar a sus hogares, sino que piden su salida de Chilapa, porque de sus comunidades a la cabecera municipal ya no pueden viajar para comprar víveres.
El promotor del Concejo Indígena y Popular de Guerrero-Emiliano Zapata (Cipog-ez), Sixto Mendoza Limpia aseguró que a pesar de la presencia de la Guardia Nacional y la Policía Estatal la desconfianza persiste.
Indicó que el primer día en que comenzaron los ataques en la comunidad de Tula, los militares y guardias nacionales no hicieron nada para contener los ataques, sino al contrario, se retiraron del lugar.