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CUERNAVACA, Mor. 7 de julio de 2026.— En un estado donde el sistema de partidos se ha convertido en una franquicia rentable de financiamiento público, el Instituto Morelense de Procesos Electorales y Participación Ciudadana (Impepac) oficializó la ampliación de la baraja electoral. La consejera presidenta, Mireya Gally Jordá, entregó la constancia de registro como partido político local a la organización "Bienestar Ciudadano AC", que será encabezada por Diana Laura Nava Valdovinos.
Con esta nueva incorporación, los ciudadanos de Morelos verán una boleta saturada con más de diez logotipos en los próximos cómics. El pastel de las prerrogativas estatales se repartirá ahora entre el bloque oficialista y opositor tradicional —Morena, PAN, PRI, PRD, Movimiento Ciudadano, Partido Verde y Nueva Alianza—, el naciente partido local Bienestar Ciudadano, y las recién creadas marcas nacionales como PAZ y Viva México. Una pulverización del voto que, históricamente, solo beneficia a las cúpulas partidistas y a la conservación de registros satélites.
Discurso de escritorio: que los partidos "se vigilen solos"
Más allá de la repartición de siglas, el evento dejó al descubierto la vulnerabilidad e impotencia institucional del órgano electoral frente a la amenaza más severa que acecha a la democracia morelense: la infiltración del narcotráfico en las campañas.
Al ser cuestionada sobre los mecanismos de control para evitar que la delincuencia financiera organizada o imponga perfiles, Gally Jordá recurrió al deslinde burocrático. Sentenció que el Impepac "no puede ir más allá de lo establecido en la ley" y, en un acto de fe institucional, trasladó la responsabilidad de la depuración a las mismas dirigencias partidistas que tradicionalmente han sido señaladas de postular a perfiles bajo sospecha.
“Hacemos un llamado a los partidos políticos, porque hay que recordar que fue una solicitud de la presidenta e incluso de la gobernadora, requiriendo que los mismos partidos soliciten la revisión de sus candidatas y candidatos para verificar que no estén involucrados en acciones ilícitas”, argumentó la consejera presidenta.
La simulación del blindaje
La postura del Impepac confirma que, de cara al proceso electoral, el blindaje contra los pactos criminales dependerá de la "buena voluntad" y la "autenticidad" de los partidos políticos en Morelos, un gremio históricamente pragmático que prioriza la rentabilidad electoral sobre la idoneidad de sus candidatos.
En un contexto donde diversas regiones de la entidad padecen el acoso de la violencia organizada, el exhorto de escritorio del Impepac suena a simulación. Mientras el erario público se prepara para costear la manutención de más de una decena de estructuras partidistas, las autoridades electorales lavan sus manos de forma anticipada, delegando el control de confianza de la democracia a los propios artífices del sistema.




