Detienen al presunto feminicida de la estudiante española en Cuautla
CUAUTLA, Mor. 15 de julio de 2026.– En medio de una creciente ola de violencia que mantiene a Cuautla bajo el asesinato del crimen organizado, el secretario de Gobierno, Edgar Maldonado, rechazó admitir el fracaso de la estrategia de seguridad actual. Al ser cuestionado sobre los resultados concretos ante la imparable crisis de extorsiones y ejecuciones diarias, el funcionario optó por un discurso optimista, desestimando la gravedad de la situación que viven los ciudadanos.
Un discurso de confianza, no de resultados.
Aunque los habitantes reportan que la inseguridad persiste sin freno, Maldonado insistió en que el municipio es "prioridad" para los gobiernos federal y estatal. Al pedirrsele un balance sobre los avances, el secretario se limitó a señalar que las "acciones se han materializado" a través de las Ferias de Paz, argumentando que el camino para recuperar el municipio es la "reconstrucción del tejido social".
Ante el cuestionamiento directo sobre por qué el crimen sigue azotando la ciudad a pesar del aumento en la presencia policial, el secretario evitó dar cifras o indicadores de disminución delictiva. En su lugar, trasladó la expectativa de mejora a la nueva administración municipal:
"Esperamos que con esta nueva gestión en el ayuntamiento, Salvador Molina, el presidente, con el cabildo, se mantenga unida y exista acciones en favor de la comunidad… estoy seguro que las cosas mejorarán en Cuautla", declaró el funcionario.
La estrategia: ¿Seguridad o expectativa?
El secretario de Gobierno destacó que la estrategia actual se basa en recorridos permanentes, tanto diurnos como nocturnos, de fuerzas federales y acciones de prevención. Sin embargo, cuando se le cuestionó sobre las fallas operativas que impiden frenar el "cobro de piso" y las ejecuciones diarias, el titular de la política interna prefirió centrarse en la coordinación que se espera tener con el alcalde entrante, dejando claro que, para el Gobierno Estatal, la solución recae en la sinergia con el nuevo Ayuntamiento y no solicitar en un ajuste a la estrategia operativa que ha prevalecido hasta ahora.
Este posicionamiento ha generado malestar entre el sector comercial y los habitantes, quienes ven con escepticismo cómo, ante la crisis de violencia, las autoridades siguen apostando por discursos de esperanza mientras la realidad en las calles permanece sin cambios.




