CIUDAD DE MÉXICO., 18 de noviembre de 2018.- Majestuosamente blanca en una noche fría, Selene fue testigo de la multitud que la admiraba, brillante a simple vista, en esta Noche de las Estrellas.

Las Islas de Ciudad Universitaria se convirtieron este sábado en un gigantesco observatorio astronómico, en donde familias completas, parejas, grupos de amigos, niños y adultos, hicieron largas filas para voltear al cielo y observar a sus habitantes por alguno de los 200 telescopios alineados en el campus central.

Pronto se distinguió entre contemplar, con ese asombro inicial de quien mira por primera vez a una estrella, y observar, con esa curiosidad aguda de quien siempre hace nuevas preguntas y ensaya el quehacer científico.

Los visitantes tuvieron acceso a dos planetarios, llenos a su máxima capacidad, donde disfrutaron proyecciones celestes en alta definición, además de 60 carpas temáticas con charlas de divulgación, talleres y exposiciones.

En esta edición la Noche de las Estrellas tuvo como lema “Cosmovisiones: el cielo de nuestros antepasados. Diez años bajándote las estrellas”.

Por ello, la conferencia magistral estuvo a cargo de Guillermo Bernal Romero, investigador del Centro de Estudios Mayas del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM, quien explicó que para los antiguos mayas la bóveda celeste era como un gran mar, un espacio que evocaba tiempos antiguos donde quedaban atestiguadas hazañas de los dioses y entidades sobrenaturales que habían existido en otras épocas.

Para los mayas, la Vía Láctea era un torrente de estrellas que representaba un gigantesco cocodrilo de dos cabezas. La detallada y aguda observación de la cultura maya, hizo que esa civilización tuviera notables avances astronómicos, recordó.

Desde 2009 se realiza cada año esta fiesta astronómica, la más grande de México y que este año sumó 100 sedes en todo el país, recordó durante la inauguración José Franco, investigador del Instituto de Astronomía y coordinador general del evento.

Lo acompañaron Jesús González, director del Instituto de Astronomía; Mireya Imaz, directora de Atención a la Comunidad y representantes de la Embajada de Francia, entre otros.

En los festejos por su primera década, el cierre musical de la jornada que combinó divulgación científica con cultura, estuvo a cargo de la Orquesta Juvenil Universitaria Eduardo Mata de la UNAM, que interpretó la célebre obra Los Planetas, del compositor británico Gustav Holst, de manera simultánea con la proyección de imágenes actuales de objetos celestes desde el escenario central.