Revelan que 61% de empleados formales en Morelos carecen de un salario digno
CUERNAVACA, Mor. 8 de julio de 2026.— Las recientes reformas laborales y fiscales del gobierno federal ya pasaron factura a los comercios locales. El aumento al salario mínimo y las nuevas cuotas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) obligaron a varios restaurantes de Morelos a correr trabajadores y recortar los turnos de empleo durante este año, según admitió Harry Nielsen de León, secretario general de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (CANIRAC) Morelos.
El líder de los restauranteros señaló directamente que las decisiones tomadas desde arriba dejaron a los negocios sin capacidad económica para aguantar los pagos obligatorios del Seguro Social, por lo que la única salida para no quebrar ha sido ajustar las plantillas de empleados.
En este sentido, aseguró que los empresarios ya no pueden absorber más gastos sin que el negocio deje de ser rentable.
"Muchos están recortando personal, están recortando turnos. El negocio tiene que ser eficiente, porque si no sale adelante, pues no hay nada para nadie", advirtió Nielsen de León.
El golpe al empleo en las cifras
Aunque el sector defiende los incrementos al sueldo de los trabajadores, los restauranteros sostienen que la carga de impuestos y las reglas federales terminarán provocando el efecto contrario: el desempleo.
El escenario actual de la industria gastronómica en el estado se resume en estos puntos:
Sin datos exactos: La CANIRAC admitió que no sabe el porcentaje exacto de despidos en Morelos, pero culpan a la situación nacional de que las empresas están recortando gente.
Negocios aguantan: Hasta el momento, la cámara empresarial no tiene el reporte de ningún restaurante cerrado definitivamente por esta crisis.
Para medir qué tan grave es el golpe político y económico en la capital, el dirigente gremial sugirió que se revise con el Ayuntamiento de Cuernavaca cuántos negocios de plano ya no renovaron sus licencias de funcionamiento este año, lo que servirá para ver cuántos empresarios tiraron la toalla ante las exigencias del gobierno.




