Tiempos Modernos: Claudia, primer paso para obtener justicia
Por primera vez en la historia de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Morelos, se construyó el Protocolo de actuación para la atención a la población de la diversidad sexual LGBTTTIQA+, publicado en el Periódico Oficial “Tierra y Libertad” el 20 de mayo. Representa un paso histórico: es el reconocimiento de que la dignidad, el respeto y la igualdad deben guiar cada actuación pública.
Su nacimiento, en el marco del 17 de mayo, no es casual. Las conmemoraciones deben traducirse en acciones. De nada sirve hablar de inclusión si las personas de la diversidad sexual siguen enfrentando barreras para acceder a la justicia o son víctimas de discriminación y violencia institucional.
Este avance es resultado de la participación sostenida de activistas, colectivas y personas defensoras que señalaron ausencias y exigieron respuestas reales. A ellas, ellos y elles, gracias: los cambios verdaderos rara vez nacen de la comodidad.
También reconocemos a la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco, cuyo acompañamiento fortaleció el proceso y mostró que compartir buenas prácticas acelera el paso de los derechos frente a los prejuicios.
Hablar de diversidad sexual aún incomoda a algunos sectores. Persiste la idea de que reconocer derechos es otorgar privilegios. No es así. Este protocolo no crea beneficios especiales: busca garantizar que ninguna persona sea discriminada, invisibilizada o revictimizada por su orientación sexual, identidad o expresión de género.
Su valor está en transformar prácticas. En establecer rutas de atención dignas. En sensibilizar a quienes sirven en las instituciones. En evitar actos de discriminación normalizados por años. En asegurar que, al llegar a una oficina pública, la gente encuentre respeto en lugar de prejuicio.
El protocolo no salda por sí mismo las deudas históricas con la comunidad LGBT+, pero sí fija un precedente institucional en Morelos. Y los precedentes importan: las instituciones educan, envían mensajes y contribuyen a cerrar brechas de exclusión.
Hoy, la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Morelos reitera fuerte y claramente, la diversidad se respeta, protege y se garantiza.
El desafío es aplicarlo todos los días. Un protocolo que no se usa se archiva. Este no es un punto de llegada, sino de partida.
Porque los derechos humanos solo tienen sentido cuando alcanzan, en la práctica, a todas las personas.
En Morelos: todos los derechos para todas las personas.




