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JOJUTLA, Mor., 17 de abril de 2026.– Tras cuatro semanas de exhaustiva intervención técnico-forense, la Fiscalía General del Estado (FGE) culminó este viernes la primera etapa de la quinta fase de intervenciones en la fosa común del panteón de la comunidad de Pedro Amaro, en Jojutla. El proceso, que busca abatir el rezago en la identificación humana, entra ahora en una fase crítica de laboratorio.
Durante los trabajos iniciados el pasado 23 de marzo, especialistas lograron la recuperación y registro de 46 indicios biológicos. De acuerdo con los resultados preliminares, 24 corresponden a personas fallecidas con partes vitales suficientes para realizar análisis genéticos; asimismo, se localizaron restos de dos infantes y un resto fetal. Los 22 indicios restantes pertenecen a segmentos humanos y fragmentos óseos que serán tratados bajo el mismo rigor científico.
La Fiscalía precisó que los indicios localizados no son de origen reciente, ya que la última inhumación documentada en la carpeta de investigación data de junio de 2014. El cierre de esta etapa de campo se formalizó a las 11:45 horas de hoy con un sellado geotextil, lo que marca el inicio del trabajo pericial en gabinete.
Del 20 de abril al 22 de mayo, los peritos se concentrarán en el análisis de los restos para intentar devolverles su identidad. El compromiso suscrito con los colectivos de búsqueda es procesar la información genética y retomar las excavaciones en campo a partir del 25 de mayo.
Este proceso en el panteón de Pedro Amaro se ha consolidado como uno de los más vigilados en la historia forense del estado. La presencia constante de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB) y observadores ha servido para certificar que cada indicio sea tratado con la dignidad que exigen los protocolos internacionales. Para las familias, este cierre representa una tensa espera: el éxito no radica solo en el hallazgo, sino en la confrontación efectiva de perfiles genéticos en la base de datos nacional.
La logística ha sido fundamental; el Ayuntamiento de Jojutla facilitó el retiro de estructuras que impedían el acceso total a la fosa, mientras que la Guardia Nacional garantizó la cadena de custodia de los 46 indicios desde su extracción hasta su traslado a los laboratorios. Esta articulación busca subsanar las omisiones de administraciones pasadas que llevaron al desorden de estos espacios.
La Fiscalía Especializada en Desaparición Forzada reafirmó que estas acciones no son solo trabajos de excavación, sino un proceso integral para garantizar el derecho a la verdad. El objetivo final en Jojutla sigue siendo la restitución: cerrar el ciclo de incertidumbre de cientos de familias que buscan justicia desde hace más de una década.




