Detienen al presunto feminicida de la estudiante española en Cuautla
CUERNAVACA, Mor., 24 de mayo de 2026.– Los señalamientos, acusaciones y sospechas sobre la extensa red de corrupción en el gobierno de Cuauhtémoc Blanco Bravo se hace cada vez más visible.
La reciente captura de Coinda “N”, excoordinadora de Enlace Financiero, y de Elizabeth Marina “N”, exjefa de Contabilidad, terminó por destapar la cloaca de un entramado sistemático de corrupción que operó durante el gobierno de Cuauhtémoc Blanco Bravo para saquear las arcas del Fideicomiso del Lago de Tequesquitengo (Filateq).
Lo que originalmente nació como un organismo público para detonar el desarrollo ecoturístico y social del "Mar de Morelos", fue convertido en una caja chica y una inmobiliaria clandestina destinada a enriquecer a funcionarios y allegados al poder político. Tras las denuncias promovidas por la actual titular del Filateq, Keila Figueroa, las investigaciones de la Fiscalía Anticorrupción revelan las tres tácticas principales con las que operaba esta red de cuello blanco.
La investigación penal detalla que la red utilizó la fachada de la promoción cultural para desviar más de 20 millones de pesos del erario. Los recursos fueron etiquetados y pagados supuestamente para costear varias presentaciones artísticas en la Arena Teques.
La transferencia de los millones se autorizó y se ejecutó de forma exprés; sin embargo, los conciertos nunca se llevaron a cabo. De acuerdo con las indagatorias, Coinda “N” aprovechó su firma como extesorera para liberar estos pagos por un evento que solo existió en el papel.
A la par de los eventos inexistentes, la red mantenía un goteo constante de dinero directo de las cuentas institucionales. En el año 2022, las auditorías documentaron un desvío superior a los 19 millones de pesos extraídos de manera directa.
Aquí operaba la estructura interna de la oficina. Elizabeth Marina “N”, valiéndose de las claves de acceso y de su control absoluto sobre el Departamento de Contabilidad del Filateq, realizó transferencias irregulares que terminaron en cuentas particulares, debilitando por completo los programas de infraestructura y saneamiento de la zona sur del estado.
El tercer eje del desfalco combinó la corrupción administrativa con el fraude inmobiliario. La red operó un esquema de despojo de reservas territoriales estatales de alta plusvalía alrededor del lago.
Con la presunta complicidad de notarios públicos, funcionarios del Instituto de Servicios Registrales y Catastrales, y las áreas contables del fideicomiso, se emitieron escrituras plagadas de anomalías para rematar lotes y predios a precios risibles y muy por debajo de su valor real de mercado. Gracias a este "descuento institucional", socios, prestanombres y amigos de la cúpula gubernamental adquirieron terrenos premium a pie de agua.
Hasta el momento, la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción (FECC) mantiene bajo proceso y tras las rejas a tres de los cinco principales objetivos de esta investigación:
Con dos órdenes de aprehensión aún pendientes por cumplimentar, el caso Filateq se perfila como uno de los mayores escándalos de malversación de fondos del sexenio pasado, confirmando que la delincuencia también se instaló en las oficinas de la administración pública de Morelos.