Exhiben suplantación de identidad del secretario de Gobierno
Cuernavaca, Mor., 24 de octubre de 2026.- El Tribunal de Justicia Administrativa (TJA) de Morelos concedió una suspensión a la empresa que proyecta construir 360 departamentos y 80 suites hoteleras en La Cazahuatera, uno de los últimos relictos de selva baja caducifolia de Cuernavaca, lo que le permitiría continuar con trámites administrativos para el desarrollo.
La resolución, emitida por el tribunal que preside Guillermo Arroyo Cruz, no obliga a las autoridades a otorgar licencias de construcción ni a aprobar estudios de impacto ambiental. Sin embargo, permite a la inmobiliaria continuar con las gestiones y cumplir las condicionantes relacionadas con una licencia de uso de suelo fechada el 19 de enero de 2026.
El fallo también establece que, si la empresa obtiene la licencia para realizar los trabajos de construcción, las autoridades deberán abstenerse de ejecutar acciones dirigidas a sancionarla en los términos señalados en la resolución.
El proyecto se ubica en la esquina de Paseo Cuauhnáhuac y el Paso Exprés, una zona que ya enfrenta problemas de carga vehicular y demanda de agua potable y energía. Ambientalistas y especialistas advierten que la construcción afectaría un espacio natural relevante para el oriente de Cuernavaca, donde se encuentran cerca de mil 600 árboles nativos.
La suspensión no representa una autorización definitiva para construir. El desarrollo todavía debe cumplir los requisitos ambientales y normativos, incluidos los relacionados con la Manifestación de Impacto Ambiental y el cambio de uso de suelo federal ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).
Mientras tanto, ambientalistas esperan la respuesta de los gobiernos estatal y federal a la solicitud de declarar La Cazahuatera como área natural protegida o jardín botánico temático.
El regidor de Cuernavaca, Gabriel Rivas Ríos, de Morena, llamó a la ciudadanía a organizarse para defender el predio. Vecinos de las colonias Satélite y Flores Magón, activistas y científicos mantienen la presión contra el proyecto por sus posibles efectos en el acuífero y la vegetación nativa.




