Referimos con frecuencia la frase de Derechos Humanos y a su constante violación, en particular a las personas vulnerables cuando recurren a las autoridades públicas, quienes las tratan con soberbia y despotismo, esto sucede en cualquier nivel. Indistintamente a lo señalado vale la pena preguntarse ¿En algún momento te has sentido afectado en tus Derechos Humanos?

Ante la pandemia el derecho a la salud cuando no es atendido es una real afectación a los derechos humanos, pero se agudiza cuando además se escasean los medicamentos para combatir enfermedades de alto riesgo, siendo la responsabilidad del Estado de proveerlas.

La falta de seguridad pública, es otro aspecto que con frecuencia afecta a los derechos humanos. El homicidio doloso ha rebasado las estadísticas y quedamos estupefactos con tantas noticias que conocemos todos los días.

Sin embargo, recordemos que México desde el 10 de junio de 2011, elevó a rango constitucional los Derechos Humanos, a partir de esta fecha todas las personas gozarán de los Derechos Humanos reconocidos en la Constitución y en los Tratados Internacionales de los que el Estado sea parte, favoreciendo en todo tiempo la protección más amplia o lo que conocemos como el principio pro- persona.

Merecemos en México una amplia protección de las personas a partir de los mejores estándares y exigir a las autoridades el cumplimiento a lo estipulado en nuestra Constitución relativo a promover, respetar, proteger y garantizar los Derechos Humanos a la luz de los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad; es por ello, que es una obligación publica de las autoridades competentes de prevenir, investigar, sancionar y reparar las violaciones a los derechos humanos.

Para Andrew Clapham los Derechos Humanos: significan asegurar que todos seamos tratados con respeto por nuestra dignidad inherente y nuestro valor humano. De ahí, que todas las autoridades y de manera concreta las judiciales tienen prohibido ejercer su labor jurisdiccional basando sus decisiones en criterios que tiendan a discriminar y brindar un trato desigual a los sujetos que se encuentran en litigio, ya sea por su origen étnico o nacional, entre otras cosas y esencialmente ante todo ello, se debe ponderar siempre el respeto al Derecho Humano sin distingo.