Vinculan a proceso a presunto feminicida de Claudia
CUERNAVACA, Mor., 15 de febrero de 2026.- Durante la homilía dominical de este 15 de febrero, el obispo Ramón Castro Castro mencionó que no se debe vivir como si nada pasara ante las tragedias que golpean a diversas entidades federativas. Por ejemplo, citó los casos de violencia, desapariciones forzadas y secuestros que ocurren en Michoacán, Guanajuato, Sinaloa, Jalisco y Tamaulipas.
En su mensaje desde la Catedral de Cuernavaca, el jerarca católico afirmó que la fe no puede ser neutral ante las heridas que sufre el mundo actualmente. Señaló que la situación del país debe generar un dolor compartido en la sociedad. Por lo tanto, hizo un llamado directo a los feligreses para evitar la separación entre la espiritualidad y la realidad cotidiana nacional.
El también presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), expresó que el sufrimiento de las madres buscadoras y de las familias con seres queridos secuestrados debe doler a todos. Según sus palabras, el mundo se encuentra muy herido y la indiferencia no es una opción válida para los ciudadanos ni los creyentes.
Por otro lado, Ramón Castro analizó el origen de estos conflictos durante su sermón ante la comunidad reunida en la capital de Morelos. En consecuencia, reconoció que el mal no inicia necesariamente con grandes actos de violencia o rupturas públicas evidentes.
Más bien, el obispo aseguró que la maldad comienza con pequeñas rupturas internas en el individuo. Por esta razón, invitó a la población a revisar la raíz más profunda de sus acciones, la cual reside en el corazón humano.
Adicionalmente, el líder religioso enfatizó que ya no basta únicamente con cumplir externamente con los mandamientos tradicionales de la Iglesia. Por el contrario, subrayó la necesidad de purificar la mirada y revisar la ira personal para alcanzar una verdadera vida interior.
En este contexto, aclaró que sus palabras no buscan promover una moral excesiva o un perfeccionismo enfermizo. En cambio, su mensaje representa una invitación abierta a que cada persona sea coherente entre lo que cree y cómo actúa.
Posteriormente, el obispo de la Diócesis de Cuernavaca aseguró que Jesús coloca la reconciliación por encima de cualquier acto de culto religioso. De este modo, reiteró que resulta imposible separar la espiritualidad personal de la ética que se practica en el día a día.
Por otra parte, explicó que el evangelio apunta hacia una justicia creativa que es capaz de ir más allá de lo establecido. En este punto, afirmó que la justicia mayor no se limita a normas, sino a opciones concretas por la dignidad.
Finalmente, el jerarca llamó a los ciudadanos a revisar sus propios silencios, sus comodidades y las neutralidades que mantienen ante los problemas. Según su visión, la solución no requiere de ser un héroe constante en la vida pública.




